El movimiento de la Trova Rosarina dejó una huella en la memoria musical colectiva del país, con su propuesta a principios de inicios de la década del 80 (en las postrimerías de la dictadura militar) de un rock nacional con una poesía diferente y cercana, sobre temas que permitían la identificación y atravesados por la sensibilidad social.
“Rosario de canciones” es un homenaje a esa propuesta que, dentro del Julio Cultural Universitario, se presentará hoy a las 21.30 en la sala mayor del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy), para recorrer “un repertorio exquisito, donde cada canción es una pieza fundamental del acervo cultural argentino para recrearlas con respeto y profundidad ante la riqueza lírica y musical que las convirtió en himnos generacionales”, remarca Francis Moreno, quien estará secundado por Juan Pablo Ance y Mario Bazán.
Silvina Garré bendijo la trova rosarina y la nostalgia de los 80“El show está pensado como una experiencia íntima y emocional, donde la palabra y la melodía se entrelazan para conectar con el público desde lo más genuino. Cada interpretación busca rescatar el espíritu original de estas obras, pero también resignificarlas desde una mirada actual, manteniendo viva su vigencia artística y humana. Será un viaje por la memoria emotiva de nuestra música, una celebración de la palabra hecha canción y un encuentro con aquellas obras que siguen diciendo, con belleza y verdad, lo que muchas veces no sabemos expresar”, añade.
Del recital participará, como invitado especial, Rubén Goldín (foto), uno de los referentes de la Trova Rosarina. “Nuestra característica distintiva fue componer canciones sin intención de tener éxito o con estribillos pegadizos, en una época donde había mucha música bailable. Hacíamos algo más tranquilo, con aportes del folclore y del tango. Creo que el público se identificó por esa propuesta, con un trabajo vocal muy lindo”, recuerda.
El contexto político y social de ese momento “era muy bravo; culturalmente estaba todo bastante controlado por los milicos y nos vendían muchas cosas, pero el olfato era que algo malo estaba pasando”, señala. Goldín reivindica que sus “canciones que contaban otras historias” distintas de las que se escuchaban, en un listado que abarca “Mirta de regreso”, “Era en abril”, “Sin Luna”, “Actuar para vivir”, “En la cuerda floja” o “En la cruz de los días”. “Había una intención de hacer las cosas bien, a pesar de que éramos bastante nuevos trabajábamos las armonías y buscábamos melodías y letras buenas. No creo que sea un mérito especial haber trascendido. La gente que escuchó esta música en los años 80 y tienen hijos, han sembrado un poco de esto en sus almas y valoran aún esas canciones; personalmente no tengo una canción especial que me represente, no hay una sola”, admite.
Un histórico de la trova rosarina se presenta en Tafí Viejo“Los artistas independientes subsistimos trabajando: seguimos componiendo canciones, damos clases, viajamos, vamos hasta un pueblo a laburar. Está muy duro todo, pero no hemos bajado los brazos nunca. En lo personal, seguiré haciendo shows mientras el cuerpo aguante, como decía Luis Sandrini, en una señal de antigüedad”, sostiene el santafesino.
Homenaje a Mercedes Sosa en la sala Juan Tríbulo
Otra propuesta en el Alberdi, pero en la sala Juan Tríbulo y a las 21, será la reposición de “Gracias a tu voz”, el homenaje a Mercedes Sosa dirigido por Sonia Quainelle y Lucas Cuellar.
El tributo es “un montaje interdisciplinario que reúne el teatro, la danza, la música y la acrobacia para recordar y celebrar la vida, la trayectoria y la profundidad humana de La Negra, como referente de nuestra cultura e identidad argentina y latinoamericana”, plantean los responsables de la puesta, que incluirá la coreografía de Marcela González Cortés para la Compañía La Rendija en la creación “Este azul”.
La trova rosarina vuelve de la mano de AbonizioParticipan además Martín Abregú, María Belén Jeréz, Sofía Jure, Rocío Meza, Pablo Salas, Keila Coca, Rafael Segovia, Diego Alderete, Gabriela Molina, Giuliana Perlo, Gustavo Vaca, Javier Paz, Gonzalo García Villar y Paula Cuellar.
“Mi gran casamiento hebreo”
La uruguaya Lea Bensasson (foto) trae esta noche a las 21 al Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265), dentro del Julio Cultural Universitario, su monólogo “Mi gran casamiento hebreo”, presentado como una celebración escénica de identidad, resiliencia y humor para compartir su particular mirada sobre las costumbres, los mandatos y los vínculos en la vida judía, desde lo femenino y autobiográfico.
“Es una mezcla potente de stand up y canciones originales para honrar la historia de las mujeres judías y su extraordinaria capacidad de adaptación, transmisión cultural y resistencia generacional en un espectáculo íntimo y universal para reírnos de lo que somos o de lo que intentamos ser”, anticipa Bensasson.
La obra tiene como madrina a Dalia Gutmann y en esta función tucumana participará como Damo de Honor Guido Guerrero; además, oficia de homenaje a Norman Erlich, prócer del humor judío.