La goleada 4-1 sufrida frente a Bélgica en los octavos de final del Mundial 2026 dejó mucho más que una eliminación para Estados Unidos. También marcó el cierre de un torneo atravesado por la polémica en torno a Folarin Balogun y abrió interrogantes sobre el futuro de Mauricio Pochettino al frente del seleccionado.
Tras el partido, el entrenador argentino enfrentó los micrófonos y abordó todos los temas: defendió la habilitación del delantero, reveló que recibió insultos y amenazas durante la controversia, asumió toda la responsabilidad por el rendimiento del equipo y evitó confirmar si continuará en el cargo.
La previa del encuentro estuvo dominada por el denominado "caso Balogun". El atacante estadounidense había sido expulsado frente a Bosnia, pero finalmente pudo jugar contra Bélgica luego de que la FIFA aceptara un recurso presentado por la Federación de Estados Unidos. La decisión generó un fuerte rechazo en Bélgica, cuya federación anunció que impugnará la participación del futbolista por considerar que hubo irregularidades en el procedimiento.
Pese al revuelo que generó la resolución, Pochettino aseguró que la situación nunca alteró la preparación del plantel. "Las actuaciones del exterior no fue una situación que nos afectara como grupo. Hay una regla que la Federación puede aplicar para que el jugador pueda jugar", explicó.
Sin embargo, el ex entrenador de Tottenham, PSG y Chelsea reconoció que sí le afectó el nivel de agresividad que recibió de parte de algunos sectores por este episodio. "Estoy muy decepcionado con las personas que deberían haber entendido la situación y han confundido las cosas", afirmó.
Incluso reveló que fue blanco de amenazas durante los días previos al partido. "¿De qué sirve insultar o recibir muchos mensajes negativos o amenazas si mi posición es la del seleccionador?", cuestionó, dejando en evidencia el desgaste que le provocó una polémica que trascendió lo estrictamente futbolístico.
Más allá del conflicto por Balogun, Pochettino no buscó justificativos para explicar la eliminación. Por el contrario, realizó una dura autocrítica y reconoció que Bélgica fue ampliamente superior.
"No jugamos bien. Nunca estuvimos en el partido. Ni siquiera cuando empatamos. Desde el principio no pudimos participar en absoluto del juego. Bélgica fue mejor que nosotros y lo felicitamos. Lo merecieron. Yo soy el responsable de este mal fútbol", sentenció.
El técnico también señaló que el principal déficit de su equipo fue la desconexión durante los momentos decisivos del encuentro. "Nunca estuvimos conectados con el juego. Nunca seguimos el flujo del partido, incluso cuando anotamos el 1-1, en la siguiente acción encajamos un gol que no debimos encajar", lamentó.
A pesar del duro golpe que significó la eliminación, el entrenador intentó poner en perspectiva el proceso que inició hace un año y destacó el crecimiento que, a su entender, experimentó la selección estadounidense.
"Hace un año, antes de empezar el Mundial, nadie creyó en que fuésemos a llegar aquí y jugar contra Bélgica. Hemos mejorado mucho, pero a veces uno sube y baja, no es un crecimiento lineal", reflexionó.
Finalmente, al ser consultado sobre su continuidad, Pochettino prefirió no adelantar definiciones. Si bien manifestó sentirse cómodo en el cargo, dejó claro que primero habrá tiempo para analizar lo sucedido antes de tomar una decisión junto a la federación.
"Estoy muy feliz aquí. Hemos construido una buena relación, pero ahora no es el momento de hablar de eso. Ahora se trata de descansar un poco, reflexionar, luego tener algunas conversaciones, y después veremos cuál es la decisión de la Federación y de nosotros", concluyó.
Así, el entrenador argentino cerró un Mundial que terminó de la peor manera para Estados Unidos: una dura derrota, una eliminación prematura y una polémica alrededor de Balogun que seguirá dando que hablar incluso después del pitazo final.