COMPILACIÓN
VENGO DESDE EL OLVIDO
CHACHO MATTHEWS
(Ciccus – Buenos Aires)
El título nos remite instintivamente a la bella zamba del Cuchi Leguizamón. Sin embargo, al desandar los 28 relatos que recorren este libro, descubrimos que se trata de un histórico olvido, habitado por personajes, muchos de ellos arquetípicos, por espacios intemporales. Una buena parte de las narraciones tienen como telón la época de la conquista española en el noroeste que convive con otros momentos de nuestra historia. En este vasto universo mágico sobrevuelan injusticias, marginados sociales, la explotación, voces de los pueblos originarios, donde mito y realidad se dan un abrazo.
Un estilo barroco campea estos escritos, habitados con frecuencia por el realismo mágico, el humor y también la crítica social. En “Los marinos del Chucuito”, en tiempos de la Revolución de Mayo, Eleuterio Lozano promueve en Tilcara la construcción de una embarcación para llevarla por tierra a través de la Quebrada y Puna hasta el lago Titicaca. “El ceramista Haro Galli modeló el mascarón de simbolizando la Pachamama…”, cuenta, refiriéndose al destacado plástico que vive actualmente en Tilcara: pasado-presente. Evoca a Medinas, ese pueblo que “no pudo salvarse del olvido, que desde antes de su fundación estaba predestinado a morir”. Hay un grato recuerdo de Villa La Trinidad, en “Maturana”, cuyo protagonista es un árbitro de fútbol. En “Los fantasmas de una casa de la calle San Luis” recrea ese abrazo fraterno, donde brotan del vino Pepe Núñez, el “Diablero” Mario Arias, Juan Falú, cultores entrañables de la madrugada tucumana.
Hay personajes que reaparecen como esa simbólica vieja fláccida, de “Vengo desde el olvido”, y que reencontramos en la última narración. “No habrá patria sin historia verdadera, sin raíces, sin solidaridad. Somos la Patria excluida – agregó la mujer, elevándose con los vientos húmedos del Río de la Plata, que la entronizaron en la estatua de la Libertad de una plaza del NOA, esculpida por Lola Mora”, dice.
“Como nativo y habitante del Noroeste Argentino, tengo una forma muy particular de contar, que tiene que ver con nuestra idiosincrasia andina, muy atravesada por las culturas de los primeros habitantes de la zona y las voces del quichua, del aymara y el kakán”, afirma el autor en las palabras preliminares.
El Chacho Matthews (1944), oriundo de Ingenio Ledesma, Jujuy, graduado de licenciado en Física en la Universidad Nacional de Tucumán, donde enseñó e investigó; asiduo parroquiano del desaparecido y querido restobar Lisandro; radicado en Salta, muestra su oficio de narrador en este libro. Trasmite al lector algo difícil de lograr: el placer por contar, que nos hace disfrutar de este olvido lleno de memoria.
Roberto Espinosa
© LA GACETA