Antes de pensar en la defensa del título, Jannik Sinner tuvo que superar una prueba inesperada. El número uno del mundo debutó en Wimbledon con una trabajada victoria sobre el serbio Miomir Kecmanović y avanzó a la segunda ronda después de una batalla de cinco sets. Sin embargo, el resultado quedó en un segundo plano durante varios pasajes del partido por una caída que encendió las alarmas y por una imagen que recorrió el mundo: su zapatilla derecha completamente manchada de sangre.
Wimbledon pone primera: cinco argentinos debutan en la jornada inauguralEl vigente campeón del Grand Slam londinense necesitó tres horas y media para imponerse por 4-6, 6-3, 6-7 (6-8), 6-2 y 6-3 en la cancha central del All England Club. Sinner comenzó con dudas, acumuló 52 errores no forzados y estuvo dos veces al borde de una eliminación temprana, apenas un mes después de su sorpresiva derrota en la segunda ronda de Roland Garros frente al argentino Juan Manuel Cerúndolo.
El selecto grupo al que ingresó Juan Manuel Cerúndolo tras eliminar a Jannik Sinner en Roland GarrosUno de los momentos más preocupantes llegó en el segundo set, cuando el italiano resbaló sobre el césped, dobló las rodillas y quedó tendido en el piso tomándose la zona de la cadera. El silencio se apoderó del estadio mientras el número uno del ranking se reincorporaba lentamente. Aunque evidenció algunas molestias durante varios juegos, decidió continuar sin solicitar atención médica.
Histórico: Juan Manuel Cerúndolo eliminó a Jannik Sinner con una remontada épica en Roland GarrosComo si eso no alcanzara, minutos después las cámaras enfocaron su zapatilla derecha teñida de rojo. La imagen generó preocupación inmediata entre los espectadores, ya que el reglamento de Wimbledon exige que los jugadores vistan completamente de blanco. La sangre comenzó en la parte externa del calzado y terminó extendiéndose hasta la lengüeta y los cordones.
Finalizado el encuentro, Sinner llevó tranquilidad y explicó el origen de la llamativa escena. "Estoy bien. Solo parece mucho peor de lo que es. Me sorprendió que me dejaran seguir jugando porque el blanco terminó siendo un poco rojo", bromeó. Luego aclaró que la lesión fue apenas una uña lastimada.
El italiano también reveló por qué decidió no cambiarse el calzado durante el partido. "No quería molestar a Miomir. Creo que ambos teníamos un buen ritmo y no quería hacer perder tiempo. Todo está bien", explicó.
En el plano deportivo, reconoció que necesitó varios minutos para adaptarse a la superficie. "Al principio estaba un poco nervioso. Era mi primer partido oficial sobre césped este año. No jugué mi mejor tenis, pero encontré la manera de entrar en el partido. El tercer set fue muy difícil de asimilar", analizó.
Después de superar el momento más delicado, Sinner elevó su nivel, tomó el control del juego y cerró con autoridad los dos últimos parciales para evitar un nuevo golpe en un Grand Slam.
En la segunda ronda se enfrentará al portugués Nuno Borges, con la expectativa de recuperar sensaciones y dejar atrás los problemas físicos que marcaron un estreno mucho más complicado de lo esperado para el defensor del título.