A metros del Atlántico, en una postal clásica de arena blanca y aguas cálidas, la escena se mezcla entre el relax turístico y el Mundial que ya empieza a tomar temperatura. En ese marco, el enviado especial de LA GACETA, Matías Auad, recorrió las playas de la ciudad y retrató el pulso de una ciudad que ya palpita el partido de Argentina.
Las extensas playas de arena blanca, habitualmente uno de los principales atractivos de Florida, conviven estos días con la presencia de sargazo, un fenómeno estacional que afecta distintas zonas del Caribe y el Atlántico. Las algas, arrastradas por corrientes marinas, se acumulan en la orilla y modifican temporalmente el paisaje, además de generar trabajos de limpieza constantes por parte de los servicios locales.
Según explican operadores de playa a LA GACETA, la llegada del sargazo se intensificó en los últimos días. El fenómeno, cada vez más frecuente en temporadas de calor, también está vinculado a cambios en las corrientes oceánicas y a variaciones en la temperatura del agua.
En paralelo, Miami Beach empieza a registrar un incremento del flujo turístico vinculado al Mundial. En la ciudad, una de las sedes del torneo, ya se percibe la presencia de visitantes de distintos países, entre ellos numerosos argentinos, que comienzan a concentrarse en hoteles, playas y zonas comerciales a la espera del duelo ante Cabo Verde, el viernes.
En ese contexto, LA GACETA dialogó con una pareja de turistas estadounidenses provenientes de Carolina del Norte, quienes llegaron a Florida tras asistir a un partido entre Portugal y Colombia.
Consultados sobre la experiencia, destacaron el ambiente internacional que se vive en la ciudad y la convivencia de hinchas de distintas nacionalidades en espacios públicos. También señalaron su interés por conocer otros destinos, entre ellos Argentina, país del que identificaron ciudades como Buenos Aires y Rosario, además de la región de la Patagonia.
La dinámica en Miami Beach refleja así una ciudad en transición hacia el ritmo mundialista, donde el turismo habitual comienza a mezclarse con la llegada de fanáticos del fútbol y con la preparación logística de una de las sedes más importantes del torneo.