¿Quién mueve la pelota?” La vieja consigna futbolera bien puede aplicarse a la realidad política. Aquella frase se popularizó a mediados de la década de 1980 cuando uno de los primeros relatores de Fútbol de Primera, Mauro Viale, preguntaba a algunos de los jugadores quién arrancaba el juego, con una ficticia llamada a un teléfono de línea colocado en el mediocampo. La tecnología ha evolucionado muchísimo y hoy, por ejemplo, en el Mundial 2026 aquello pasó a la cuenta regresiva en un “showtime” al estilo NBA.

La introducción sirve para poner en valor lo que sucede en Tucumán. La “guerra de las encuestas” arrancó un año antes de la convocatoria a elecciones provinciales. Las proyecciones son tan disímiles como los probables postulantes a gobernador. Sin embargo, todos juegan en el mismo terreno, en el que también juega Javier Milei. Osvaldo Jaldo, desde el oficialismo, ha retomado los servicios de un viejo oráculo peronista: el sociólogo Hugo Haime. La Libertad Avanza, con Lisandro Catalán a la cabeza, ha confiado sus mediciones en el doctor en Ciencia Política Julio Burdman. Tan disímiles son los sondeos que el “movimiento de la pelota” se ejecuta de acuerdo con el imán que opera cada equipo.


Primer tiempo

El Estudio de Opinión Pública de Hugo Haime & Asociados perfila las candidaturas con algunos ajustes menores respecto de las anteriores mediciones.  La diferencia entre el PJ y LLA no baja de los 17 puntos, una brecha histórica en materia electoral. En esta oportunidad, la Casa de Gobierno expuso una sola fórmula, la misma que la actual, la que integran el propio Jaldo y Miguel Acevedo. En la anterior, el sociólogo había ensayado otra que incluía, en segundo término, a la intendenta capitalina Rossana Chahla. Se dijo en esta columna que la diferencia entre una y otra oferta había sido de tres puntos. Mientras que, por el lado de la oposición, Haime ahora ensaya otra fórmula: Catalán-Federico Pelli. Y trajo otro duo para competir y que está remontando en esta carrera preelectoral: la de los radicales Roberto Sánchez y Mariano Campero. El problema, en este caso, es que uno no ha dicho nada aún (tiene intenciones de pelear en 2027 por volver a ser intendente de Concepción) y el otro sí mantiene sus aspiraciones para llegar al principal despacho del primer piso de la Casa de Gobierno. Según esta encuesta, El Frente de Izquierda de los Trabajadores (Alejandra Arreguez-Martín Correa) y Fuerza Republicana (Haime expuso una anecdótica fórmula de Ricardo Bussi con el ahora libertario Gerardo Huesen) pelean voto a voto el cuarto lugar; ambos con una intención de voto del 3,2%.

Un dato a tener en cuenta de este sondeo: el voto en blanco o nulo representa el 2,5%, quinta fuerza electoral, mientras que el “no iría a votar” cosecha un marginal 0,1%. En cuanto a imagen de dirigentes provinciales, Jaldo sigue al tope con un 63% positivo; seguido por Chahla con 51,1% y muy cerca el radical Sánchez con un 50,8%. Más atrás en el ranking de la encuesta de Haime se ubican Acevedo, con 49,9%; el ministro del Interior, Darío Monteros, con 42,4%; Pelli con 39,5% y Catalán, con un 31%.


Segundo tiempo

Por el lado de LLA, la consultora Isasi/Burdman  expone un escenario competitivo y polarizado para las elecciones provinciales del año que viene. En este sentido, la intención de voto por fuerza política muestra que La Libertad Avanza se impone con un 34,1%, seguido por Tucumán Primero-PJ, con el 23,4%. Más atrás se ubican el FIT (6,1%), la UCR-Cambia Tucumán (4,1%), Fuerza Republicana (2,1%) y Otros, con 1,9%. Lo llamativo de este sondeo es que en la consigna “No sabe”, la cantidad de encuestados que priorizó esto fue del 28,4%.

Algo similar sucede con la “Intención de voto por candidato”. Isasi/Burdman expone que “No sabe” es la principal opción, con un 37,6% de las respuestas. Le siguen Catalán, con el 27,1%, Jaldo, con el 22,2% y el FIT y otros, con 6,2%.

Al profundizar en la imagen del actual gobernador, el sondeo de Burdman expone un predominio de la desaprobación tanto personal como de gestión. Por caso, en la imagen personal: 17,3% es positiva; 36,9% es regular y 44,6%, negativa. La gestión es aprobada por el 40,2%, mientras que el 53,7% la desaprueba.

En consecuencia, esta encuesta sostiene que seis de cada 10 tucumanos sondeados aspira a un cambio de signo político en los próximos comicios, mientras sube la negatividad hacia Jaldo.

¿Quién mueve? Aquella vieja pregunta de Mauro Viale se reedita frente al cotejo preelectoral. La pelota es puesta en movimiento según el equipo que participe y el lugar dónde se realiza el sondeo. Burdman indica que su trabajo ha sido territorial y con un amplio alcance. Haime, a su vez, muestra territorio en base a sus anteriores encuestas y, desde su búnker, se acota que la tarea de su colega no fue realizada en las comunas rurales, bastiones justicialistas si se toma en cuenta el último resultado del comicio de medio turno, de 2025. La “batalla de las encuestas” en Tucumán está mostrando datos que pueden cambiar de un momento a otro, más allá del peso del aparato partidario, de la imagen de Javier Milei, pero ante todo, del principal contrincante que tiene la política actual: la economía. Todos dependen de ese factor. Incluso el propio presidente de la Nación. En la Casa Rosada están confiados en que la macro comenzará a derramar en la microeconomía hacia el último trimestre del año, de tal manera de arrancar 2027 con otro humor social. En las provincias, mientras tanto, esperan llegar hasta el próximo partido en las urnas con cierto equilibrio fiscal, de tal manera de no exteriorizar un deterioro de la gestión de Gobierno. Hay consonancia entre la Nación y algunas provincias, sobre todos las dialoguistas, para sostener el “ancla” fiscal. Una prueba de eso es la fotografía que muestra a los ministros Luis Caputo (Economía) y Diego Santilli (Interior) con los gobernadores Jaldo, Gustavo Sáenz (Salta)y Raúl Jalil (Catamarca). Todos ellos negocian una extensión del plazo de pago del anticipo de coparticipación con el que esos tres distritos gozaron en las últimas semanas para cerrar el primer semestre sin contratiempos financieros. Como siempre, nada es gratis. Ninguno de esos mandatarios pondrá en vilo el futuro del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, envuelto en una serie de escándalos por su patrimonio, pero que -a cada tanto- el mismo Milei sale a respaldarlo. Un Adorni en campaña puede ser un punto débil para La Libertad Avanza, tal como lo ha sido, por ejemplo, Cristina Fernández de Kirchner y otros dirigentes peronistas para Fuerza Patria.


El alargue

Si hay una cancha en la que ambas fuerzas mayoritarias quieren jugar, esa es la Legislatura. Acevedo viene sosteniendo que su trabajo como vicegobernador es cambiar la percepción de ese poder del Estado en la sociedad. Pero la producción parlamentaria no le ayuda, más allá del efecto social que sus integrantes tengan en cada uno de sus territorios.

Los libertarios señalan que desde la Cámara se puede fortalecer el poder de cualquier fuerza que quiere ser gobierno. Los oficialistas están convencidos en la necesidad de sostener y, de ser posible, ampliar el número de integrantes en la Legislatura. De esa forma, consideran, se asegura la gobernabilidad. Pero, en los últimos tiempos, si algo faltó dentro del recinto fue un debate serio y profundo de distintas cuestiones, con discursos llenos de contenidos desde las bancas. Son más las voces que callan que los que, pese a tener experiencia legislativa, no se animan a encender el debate.

De acuerdo con un relevamiento efectuado por el Grupo Borgia Consultoría Política, existe un conocimiento relativo de la Legislatura provincial que ronda el 42,2%. En algún sentido es positivo; sin embargo, el poco conocimiento alcanza el 27,3% y 9,7% manifiesta no saber nada al respecto de las actividades legislativas, indica el reporte. “No es menor la interpretación negativa, ya que una institución puede producir leyes y, sin embargo, debilitar su representación simbólica si la ciudadanÍa percibe que sus integrantes viven bajo reglas económicas y de información radicalmente distintas. La distancia salarial no demuestra mala representación sustantiva, pero puede alimentar la percepción de privilegio y desconexión”, expresan Santiago González DÍaz y SofÍa Eijo, autores del trabajo.

Respecto del costo, el diagnóstico privado indica que, en base a la documentación existente, el presupuesto legislativo ronda los $ 134.037 millones, con un costo institucional de casi $ 2.735 millones anuales por banca. “Esa división no representa el salario personal de cada legislador; expresa el presupuesto total de la institución dividido por 49 bancas. La distinción debe mantenerse explícita para evitar titulares engañosos”, aclara el Grupo Borgia.

Otra de las conclusiones a la que arribo el informe es que, del análisis de 35 sesiones y versiones taquigráficas entre octubre de 2023 y abril de 2026, se identifican 917 asuntos tratados, 180 leyes sancionadas y 87 pedidos de informe. “Sin embargo, la agenda de mayor impacto aparece fuertemente impulsada por el Poder Ejecutivo, las votaciones nominales no están sistematizadas y la actividad individual observable se concentra en un grupo reducido de legisladores”, acotan los autores.

En suma, la sugerencia que hace el diagnóstico es que también ese poder del Estado debe dar señales de mayor transparencia no sólo desde el punto de vista del manejo financiero, sino también de la labor de cada uno de los legisladores que integran el cuerpo.

El partido arrancó antes de tiempo y el precalentamiento parece que será bastante prolongado. ¿Quién mueve primero? A juzgar por las demandas sociales, será aquel que pueda consolidar no sólo su figura, sino también un equipo que llegue a las elecciones (¿de mayo?) con un mensaje alentador para una tribuna (la sociedad) cada vez más incrédula.