La medianoche del 23 al 24 de junio representa una de las festividades más antiguas de la tradición católica, ya que conmemora el nacimiento de San Juan Bautista. Durante la víspera de esta celebración, era costumbre encender grandes hogueras que simbolizaban la luz "ardiente y brillante" de San Juan, quien guiaba a la humanidad hacia Cristo en un mundo rodeado de tinieblas.
Noche de San Juan: los rituales más populares para atraer suerte, amor y prosperidadAunque los fuegos del solsticio poseían originalmente un origen pagano, la Iglesia los bendijo con el tiempo. De este modo, los elementos mágicos y supersticiosos asociados a la comida y la bebida quedaron en el olvido, transformándose en una invitación para festejar al aire libre alrededor de los troncos ardientes.
¿Cómo este ritual pagano acabó vinculándose con San Juan Bautista?
Hay todo tipo de alimentos especiales que se utilizan en la fiesta de San Juan. Cada país contribuye a la alegría y a la fiesta. No hay comunión mundial tan genuina como la del cuerpo místico de Cristo que celebra.
En México es un día para bañarse, cantar, bailar y comer. Se llevan grandes cestas de tamales de pollo y pimientos rellenos a las fiestas de baño. En Suecia, el salmón y las patatas nuevas eran el plato principal y las fresas el postre preferido.
Sin embargo, fue Letonia la que hizo de esta fiesta una fiesta nacional, y cada hombre o niño con el nombre de San Juan era honrado. En todas las casas se abría la puerta y se ponía la mesa con embutidos servidos con rábano picante rallado, pan, mantequilla, miel y cerveza dulce.
Por qué dicen que siempre llueve en San Juan
El Día de San Juan se celebra cada 24 de junio para conmemorar el nacimiento de Juan el Bautista, hijo de Zacarías y santa Isabel, y primo de Jesús. Durante la época colonial en México, comenzó el festejo de esta fecha, la cual coincidía de manera singular con un fenómeno climatológico: casi siempre llovía ese día, lo que provocó que la festividad católica se entrelazara con las celebraciones prehispánicas dedicadas a las deidades locales.
En este sentido, la conmemoración se empalmaba directamente con el culto a Tláloc, el dios de la lluvia, cuyas ceremonias se realizaban entre los meses de junio y septiembre debido a la temporada pluvial. Esta coincidencia temporal consolidó la creencia popular de que cada Día de San Juan debe llover, marcando tradicionalmente el inicio formal de la temporada de lluvias en el centro de México.