Cuando la Selección Argentina se mida esta tarde ante Austria por la segunda fecha del Grupo J del Mundial 2026, habrá un nombre propio que concentrará buena parte de la atención en el ataque europeo: Marko Arnautovic. Máximo goleador histórico de su selección y con una carrera tan talentosa como polémica, el delantero de 37 años representa hoy la principal amenaza para el arco que defenderá Emiliano “Dibu” Martínez.
Arnautovic llega a este duelo con vigencia intacta. Ya convirtió en el debut frente a Jordania y, pese a haber comenzado como suplente, dejó en claro que sigue siendo determinante. Sus números lo respaldan: suma 48 goles en 134 partidos con la camiseta de Austria, un registro que lo ubica como el máximo artillero en la historia del seleccionado.
Sin embargo, su recorrido va mucho más allá de las estadísticas. Durante años fue catalogado como un “bad boy”, tanto por su personalidad fuerte como por algunos episodios extradeportivos que marcaron su carrera. Uno de los más recordados involucra a José Mourinho, quien lo dirigió en el Inter cuando el austríaco tenía apenas 18 años.
En su primer encuentro, Arnautovic sorprendió al técnico portugués con una frase que reflejaba su desmedida confianza: “Soy mejor que todos ellos”, le dijo en referencia a delanteros como Zlatan Ibrahimovic, Adriano, Hernán Crespo y Julio Cruz. Años después, Mourinho recordaría la escena con asombro, describiéndolo como “un buen chico, pero con mentalidad infantil”.
La relación entre ambos estuvo marcada por situaciones insólitas. El propio atacante reveló que llegó tarde en varias ocasiones durante una pretemporada en Abu Dabi, incluso tres veces en un mismo día. En otra ocasión, confundió el horario del entrenamiento y apareció en la ciudad deportiva cinco horas antes. Lejos de enojarse, Mourinho reaccionó con ironía: lo aplaudió, se rió y hasta le regaló su reloj.
Pero las anécdotas no terminan ahí. Durante su paso por el Inter, Arnautovic protagonizó un episodio tan increíble como costoso: Samuel Eto’o le prestó un Bentley valuado en 150.000 euros para asistir a una cita, pero el delantero lo entregó a un falso valet parking y el vehículo desapareció sin dejar rastros.
Con el paso de los años, su perfil fue cambiando. Tras etapas en clubes como West Ham -donde también tuvo un tenso cruce con Manuel Pellegrini- y un regreso al Inter, el austríaco tomó una decisión cargada de emoción: en 2025 fichó por Estrella Roja para cumplir una promesa que le había hecho a Sinisa Mihajlovic, su ex entrenador en Bologna, fallecido en 2022. El vínculo con el técnico serbio fue clave en su carrera, y su llegada al club de Belgrado estuvo marcada por las lágrimas y el recuerdo.
Hoy, ya lejos de la imagen de chico rebelde, Arnautovic se presenta como un futbolista experimentado y referente dentro del plantel austríaco. En su primer Mundial, buscará dejar su huella frente a una Argentina que llega en alza tras su debut.
Del otro lado estará el Dibu Martínez, quien además de intentar sostener el arco en cero, continúa en la pelea por alcanzar a Sergio Romero como el arquero con más vallas invictas en la historia de la Albiceleste.