A la altura del kilómetro 1.251 de la Ruta Nacional N° 9, en el departamento Leales, aparecen las huellas de la tragedia. Entre los restos de caña de azúcar desperdigados por la banquina, aparecen otros tantos de plástico, vidrio y metal. Son los del Ford Ka que colisionó con una rastra cañera, en el enésimo accidente ocurrido en esa zona. Cuatro personas oriundas de Santiago del Estero murieron allí durante la madrugada del sábado.
En el auto iban Daniel Alberto Díaz (57), quien conducía; Sandra Isabel Ligios (59), Macarena Russo Ligios (31) y una niña de siete años, hija de esta última. Todos tenían domicilio en la capital santiagueña.
La violencia del choque contra el acoplado del camión fue tal que el primer panorama con el que se encontraron los rescatistas se prestó a la confusión. “En un primer momento habíamos contabilizado solo tres cuerpos”, relató Joaquina Santucho, una de las agentes que trabajó en el lugar. . La desesperación se apoderó de la escena poco después, con la llegada de un familiar -hermano de Macarena-.
“Al ver el auto, el hombre comenzó a repetir con angustia que ella también viajaba con el grupo”, detalló. La policía expandió el rastrillaje y encontró el cuerpo de la joven de 31 años en una de las zanjas que corren a la vera de la ruta. “Había salido despedida por el parabrisas en el impacto. Fue un momento terrible”, completó la agente. Personal del servicio de emergencias 107 constató que ninguno de los cuatro pasajeros presentaba signos vitales.
De acuerdo con la reseña policial, alrededor de las 4:30 el camión conducido por Cristian José Beltrán (45) habría salido desde un cañaveral, de oeste a este, para incorporarse a la Ruta 9. Al subir a la cinta asfáltica, giró hacia el norte y fue impactado en el lado izquierdo de las ruedas traseras por el automóvil, que circulaba hacia el sur. El comisario Carlos Daniel Ruiz, jefe de la Unidad Regional Este, explicó que todavía no hay una hipótesis cerrada.
Consultado sobre si el camión tenía las luces reglamentarias o si pudo haber existido algún desperfecto técnico en el coche, el jefe policial aclaró que esa circunstancia forma parte de las pericias. “Sí tenía las luces reglamentarias, pero últimamente en nuestros caminos, durante la noche, algunas partes no se observan bien, sobre todo en la parte de abajo”, sostuvo Ruiz. La causa fue caratulada como homicidio culposo por la Unidad Fiscal de Homicidios N°2, que dispuso la aprehensión preventiva de Beltrán y el secuestro de los rodados.
Los Bomberos transportaron los cuerpos hacia la morgue del hospital de Santa Rosa de Leales, donde horas más tarde fueron entregados a sus allegados para el traslado a Santiago del Estero. Según información policial, Richard Darío Suárez (35), padre de la menor fallecida, es miembro de la policía santiagueña y se desempeña como custodia del gobernador de esa provincia, por lo que el hecho generó una enorme conmoción en la capital vecina.
Una mala costumbre
Entre las localidades de Agua Azul y Arroyo Mista, hay dos caminos separados por menos de un kilómetro desde donde salen constantemente camiones cargados con caña y se incorporan a la ruta.
Por eso, a los habitantes del lugar no les sorprendió la desgracia. “Fue muy temprano, no vimos el choque pero es algo que aquí es normal”, reconoce Rubén Navarro, quien vive en Monte Bello, situado un poco más al sur, pero tiene un puesto de venta de comida en Arroyo Mista. “Por lo menos una vez por año hay accidentes fuertes, muchas veces mortales“, agrega José Ávila, uno de los clientes.
“Las rastras son pesadas, y en esta parte además la ruta está alta; cuando entran a la traza, lo hacen muy despacio, y por el barro muchas veces las luces no se ven”, explican.
Ambos aseguran que ya se acostumbraron a tomar todo tipo de precauciones a la hora de circular, pero el temor permanece: la muerte siempre les pasa cerca.
El asfalto ratifica de alguna manera sus versiones: en un corto tramo, se pueden contar hasta cuatro estrellas amarillas pintadas en el pavimento, además de dos grutas justo al frente del lugar del siniestro.
El agente Aguilar, de la comisaría de Los Puestos (jurisdicción vecina que colaboró en el operativo), coincide con el reclamo: “Todo el tiempo suceden este tipo de hechos. Hay muy poca iluminación, y los camiones muchas veces no tienen las luces en regla”.
El peligro que sienten los habitantes de la zona se confirma en la comisaría de Romera Pozo, donde el Ford Ka gris y el camión quedaron. En ese predio pueden divisarse una decena de vehículos destruidos, algunos ya tapados por el avance de los yuyos. “La mayoría son de accidentes fatales. Yo estoy hace poco, antes estaba en Los Puestos, pero en todos estos pueblos se ve exactamente lo mismo”, afirma la agente Santucho. “Esta época es la peor; desde que empezó la zafra, ya hubo como 10 choques”, concluye.