¿Cuál es el grado de endeudamiento de los tucumanos? ¿Qué franjas etarias son las más comprometidas? ¿A quiénes les piden dinero y para qué? El endeudamiento atraviesa de manera transversal a gran parte de la estructura social tucumana. Los resultados de un sondeo efectuado por Sociología y Mercado dan cuenta de los compromisos financieros de las familias que habitan la provincia. Un 75% de las personas que contestaron las consignas de la consultora manifestó que posee al menos un compromiso financiero activo. 

El trabajo, al que accedió LA GACETA, releva, además, que entre las modalidades de endeudamiento más frecuentes, la principal continúa siendo el financiamiento a través de tarjeta de crédito, donde el 41,5% declara mantener saldo financiado. En segundo lugar, aparecen los préstamos personales o créditos bancarios, mencionados por el 27,8% de los entrevistados. También adquieren relevancia otras modalidades como la compra en cuotas en comercios (17,8%).

Al analizar las percepciones económicas según edad, se observa que la mayor tensión financiera se concentra principalmente en los sectores de plena actividad laboral y familiar. Los adultos entre 30 y 44 años tienen mayor presencia entre quienes afirman tener que realizar esfuerzos económicos para sostener su hogar, mientras que entre los grupos de 45 a 59 años crece con mayor intensidad la percepción de encontrarse en una situación económica crítica, indica Roxana Laks, directora de Sociología y Mercado.

La comparación con la medición realizada en 2025 permite identificar algunas variaciones significativas. “En primer lugar, se observa una disminución en el porcentaje de personas que declara no tener deudas, pasando del 32% registrado en 2025 al 25,3% en 2026”, señala la psicología y Máster en Sociología Aplicada. Paralelamente, algunas formas de financiamiento de orden informal presentan incrementos llamativos. Los préstamos provenientes de financieras o mutuales aumentan de 1,4% a 5,4% (en una provincia en la que el 50% de los asalariados están en la informalidad laboral y no califican para un crédito), mientras que los préstamos solicitados a familiares o amigos crecen de 12,1% a 17,5%, debido a las elevadas tasas de interés de los bancos.

En contraste, las modalidades de endeudamiento asociadas al crédito formal muestran niveles relativamente estables. Tanto el financiamiento mediante tarjeta de crédito (39,4% en 2025 frente a 41,5% en 2026) como los préstamos en bancos (27% frente a 27,8%) mantienen valores similares entre ambos períodos.

Mientras los sectores medios recurren principalmente al crédito formal, especialmente a través de tarjetas de crédito, los préstamos familiares o informales aparecen con mayor presencia entre sectores bajos y medios, desapareciendo entre los hogares de mayores ingresos.

En términos generales, alrededor del 80% de los hogares pertenecientes a segmentos bajos y medios declara mantener actualmente algún tipo de deuda. “Todo esto lleva a pensar que, en un efecto contrario a la tendencia general, la sociedad no se endeuda para adquirir un auto o una casa, como sucede en otros países, sino que el endeudamiento es de subsistencia, del consumo corriente”, afirma Laks.

Según Focus Market, los hogares argentinos acumulan más de $ 39 billones en deuda: $ 32,1 billones en deuda bancaria y $ 6,9 billones en deuda no bancaria. Esta última abarca desde el préstamo de un familiar hasta la cuota del colegio impaga, pasando por impuestos atrasados, expensas sin abonar o financiamiento en el almacén del barrio. La diferencia en los montos promedio por hogar es elocuente: mientras la deuda bancaria promedia $ 5.702.809 por hogar endeudado, la no bancaria se ubica en $ 1.149.431.