La noticia había recorrido el mundo durante la mañana y obligó a desmentidas rápidas. Una falsa información sobre el supuesto fallecimiento de Jorge Messi, padre del capitán de la selección argentina, había generado revuelo en redes sociales y había puesto en alerta a miles de hinchas. Por eso, cuando las puertas del Compass Minerals Center finalmente se abrieron, buena parte de la expectativa de los cientos de periodistas acreditados estaba puesta en una sola persona: Lionel Messi.

El rosarino se encargó de despejar cualquier duda apenas apareció en el campo de entrenamiento.

La práctica, prevista para las 17.30, comenzó con 23 minutos de demora. Mientras tanto, representantes de medios de distintos rincones del planeta aguardaban detrás de las vallas para observar los tradicionales 15 minutos abiertos a la prensa.

Cuando el plantel salió al césped, todas las miradas apuntaron al capitán. Messi apareció conversando con Rodrigo De Paul y Nicolás Otamendi, sonriente y relajado. Lejos de cualquier gesto de preocupación, participó del calentamiento con normalidad, se mostró activo en los movimientos físicos y mantuvo durante toda la sesión un evidente buen ánimo.

La imagen fue un alivio para el cuerpo técnico y también para los miles de argentinos que siguieron de cerca una jornada que había comenzado con rumores falsos y mucho ruido mediático.

Scaloni tiene a todo el plantel a disposición

En lo estrictamente futbolístico, Lionel Scaloni recibió otra noticia positiva: tiene a todo el plantel a disposición. Sin lesionados ni jugadores con inconvenientes físicos, el entrenador cuenta con todas sus piezas para comenzar a definir el equipo que enfrentará el lunes a Austria en Dallas.

Después del contundente triunfo en el debut, la Selección buscará una nueva victoria que le permita asegurar su clasificación a los 16avos de final del Mundial 2026 y dar un paso más hacia el primer objetivo de la competencia.

Con el grupo completo, Messi sonriente y el ambiente distendido, Argentina cerró una nueva jornada de trabajo en su búnker de Kansas City. A cuatro días del próximo desafío, las señales que recibe Scaloni son las que cualquier entrenador quisiera tener en plena Copa del Mundo.