Afuera, bocinas. Trompetas. Un trombón que suena en cada esquina en la previa del debut de la Selección argentina en el Mundial 2026. Adentro de la sala Hynes O'Connor, el silencio de una sala oscura y una película muda en blanco y negro filmada hace casi cien años.

Esa fue la postal del Ente de Cultura de Tucumán este martes, mientras la Selección se preparaba para su debut en el Mundial 2026 ante Argelia, a las 22, en el Arrowhead Stadium de Kansas City. La sala de la San Martín 251, reunió entre 20 y 30 personas para ver Metrópolis, de Fritz Lang, con entrada libre y gratuita a las 20 en el marco del ciclo La Linterna Mágica.

Lo que se proyectaba no era cualquier cosa. Metrópolis es una película alemana de ciencia ficción de 1927, considerada una de las grandes obras del cine expresionista y declarada Memoria del Mundo por la Unesco. Su argumento transcurre en una megalópolis del futuro donde los obreros viven en un gueto subterráneo y se rebelan contra la clase que tiene el poder. La ciudad de la película se llama Metrópolis, y el año en que ocurre todo es 2026. La coincidencia pasó inadvertida para la mayoría, pero estaba ahí.

EN LA PREVIA MUNDIALISTA. El Ente Cultural ofreció una alternativa al Mundial con una nueva función del ciclo La Linterna Mágica.

Walter González, de 56 años y a cargo del espacio, no esperaba otra cosa que una sala con público. "Es una película de culto", dijo. "La gente que viene acá le presta atención a lo que ve. No está pensando en la Selección". Para él, la propuesta tenía cierta lógica temática: una obra sobre el mundo del trabajo, perfecta para desconectarse del clima mundialista.

El contraste con la calle era total. La gente caminaba con la camiseta celeste y blanca, bocinazos y conversaciones sobre el mundial. Adentro de esa sala, nada de eso existía.

EN LA ENTRADA DEL CINE. Walter González sostuvo que quienes asisten al ciclo suelen priorizar la experiencia cinematográfica por encima de otros acontecimientos.

“Algunos preferimos priorizar otras cosas”

Jorge Nicoloff, 21 años, fue uno de los que eligió la butaca sobre el televisor. "No soy futbolero, prefiero el cine", dijo y sumó: “Seguro veo el resultado nomás” Pero agregó algo más: "Uno en automático siente que es algo de lo que debería participar como argentino". Camila Díaz González, también de 21, fue en la misma línea. "No suelo ver partidos por mi cuenta. Si los veo, es por encima". Y lanzó una lectura que va más allá del partido: "En 2022 había más aire mundialista que ahora. En los tiempos que corren, algunos preferimos priorizar otras cosas".

La situación en el cine Atlas de Monteagudo fue diferente, pero no menos elocuente. Diego Gómez, de la boletería, lo resumió sin vueltas: todavía no había llegado nadie cuando arrancaba la noche, y las expectativas no eran altas. "El finde largo trajo mucha gente, pero hoy seguramente no venga nadie", dijo y agregó: "Cuando juega Argentina siempre baja".

EN EL CINE ATLAS. En el Atlas esperaban una de las noches más tranquilas del año por el debut argentino.

Esperaba, con algo de ilusión, que algún rezagado apareciera a última hora, para las 22:30, con las entradas a mitad de precio, como todos los martes. En las dos sucursales del Atlas —Monteagudo y 24 de Septiembre— la historia fue la misma: una sola sala con algo de gente, programación reducida a El diablo viste a la moda y Scary Movie, y boleteros que rogaban que no llegara nadie para poder irse ellos también a ver el partido.

BAJA CONCURRENCIA. En la boletería también se seguía el debut argentino, mientras las salas esperaban la llegada de espectadores.

Camila dijo que en 2022 había más aire mundialista. Que los tiempos cambiaron. Que algunos prefieren priorizar otras cosas. Esa noche, con Metrópolis en pantalla y la ciudad festejando afuera, tenía razón en las dos cosas.