ARGUINEGUÍN, España.- El papa León XIV denunció la “indiferencia” hacia los inmigrantes, que son explotados o fallecen en el mar intentando llegar a Europa, en un emotivo acto de homenaje en el puerto de Arguineguín en Canarias. En la última y políticamente significativa etapa de su visita a España, el sumo pontífice lanzó un ramo de flores al mar para recordar a los miles de muertos en la peligrosa ruta Atlántica hasta Canarias, archipiélago español ubicado frente a las costas del noroeste de África. “Hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”, dijo el Papa, de 70 años, en su discurso.

Defensor de acoger al inmigrante, León XIV lanzó un mensaje a Europa: “No puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”. También pidió un “examen de conciencia para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo” y para “las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales”.

El año pasado casi 1.200 migrantes murieron o desaparecieron en la ruta hacia Canarias, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Anhelo de Francisco

En Arguineguín, por donde suelen llegar los inmigrantes en sus precarias embarcaciones a la isla de Gran Canaria, León XIV cumple el anhelo de su predecesor Francisco, el pontífice argentino que murió sin poder realizar el viaje al archipiélago, uno de los principales puntos de entrada a Europa.

“Tuve que elegir. Vivir sufriendo o cruzar y jugármela. Morir intentándolo, o quedarse y no tener nada. Elegí cruzar. Durante el viaje quedé embarazada de un hombre de la mafia. Al llegar a España me quitaron a mi bebé para obligarme a prostituirme”, fue uno de los testimonios que escuchó el Papa, de una mujer nigeriana.

León XIV bendijo la torre más alta de famosa basílica de la Sagrada Familia de Barcelona

Mohamed Amjahdi, llegado hace 20 años desde Marruecos y actualmente miembro de la Comisión Islámica Española, valoró la labor de la Iglesia católica hacia los inmigrantes, sin “diferencia, si es cristiano, blanco, todos reciben lo mismo”. “Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas”, continuó León XIV, acompañado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otros 1.800 invitados, la mayoría inmigrantes y socorristas.

Las personas inmigrantes pueden ser “despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad”, y poseen “sueños que nadie tiene derecho a despreciar”, prosiguió el líder espiritual de 1.400 millones de católicos en el mundo.