Un video grabado en 2020 contradice la explicación que dio esta semana Manuel Adorni sobre cuándo comenzó a invertir en bitcoin. Mientras el jefe de Gabinete aseguró que empezó a interesarse por esa criptomoneda en 2013 y que realizó inversiones importantes desde 2014, una exposición registrada seis años atrás ubica su primer acercamiento a ese mercado varios años después.
La diferencia surge en medio de la polémica por los fondos que el funcionario reconoció haber mantenido fuera de sus declaraciones juradas y que ahora intenta justificar mediante ganancias obtenidas a través de inversiones en criptomonedas.
Durante una entrevista concedida el miércoles a LN+, Adorni afirmó que comenzó a incursionar en bitcoin en 2013 y que al año siguiente realizó inversiones significativas junto a su esposa, Bettina Angeletti.
“Yo empecé a incursionar en Bitcoin en el 2013 y empiezo a invertir fuerte en el 2014”, sostuvo.
Según explicó, entre 2014 y 2018 ambos invirtieron alrededor de U$S 200.000 y obtuvieron ganancias cercanas a los U$S 300.000. También señaló que esos fondos provenían de ahorros acumulados durante años de trabajo en el sector privado. “Fueron 25 años de trabajar con mi mujer en el sector privado y de ahorrar en negro con ella”, expresó.
Sin embargo, un registro audiovisual difundido en octubre de 2020 muestra una versión diferente. Se trata de una videoconferencia sobre economía y activos digitales publicada por la billetera virtual Lemon, en la que Adorni relató cómo conoció el bitcoin.
En aquella charla contó que el interés surgió mientras dictaba clases y observó a un grupo de alumnos siguiendo atentamente la cotización de la criptomoneda. “Entro a dar una clase y veo a un pibe con dos alrededor con una notebook, como muy atentos y les digo: ‘¿Che, qué estás haciendo?’ ‘Compré Bitcoin’. Yo no estaba muy metido en el tema. Y le digo: ‘¿Y qué estás haciendo?’, porque la verdad que no entendía”, recordó.
En esa misma exposición ubicó el episodio “cinco o seis años atrás” y agregó un dato puntual: aseguró que en ese momento el bitcoin cotizaba alrededor de U$S 6.000. Sin embargo, la primera vez que la criptomoneda alcanzó ese valor fue el 28 de octubre de 2017.
La referencia temporal adquiere relevancia porque contrasta con la cronología que presentó esta semana, cuando aseguró que ya realizaba inversiones importantes desde 2014. En el video de 2020, en cambio, describió una situación en la que todavía no estaba familiarizado con ese mercado y vinculó su primer acercamiento a una etapa posterior.
La contradicción también aparece al comparar esos dichos con las operaciones que el propio funcionario detalló durante la entrevista televisiva. “No tenía la documentación a mano. Me llevó un tiempo encontrarla”, explicó al referirse a registros que aseguró haber conservado en computadoras antiguas.
Luego enumeró distintas compras y ventas de bitcoin realizadas entre 2017 y 2018. Según relató, en agosto de 2017 adquirió 13 bitcoins a U$S 3.356 cada uno, compró otra unidad pocos días después y realizó una nueva operación en noviembre de ese mismo año. “Hice millones de operaciones”, afirmó.
Adorni explicó además que posteriormente comenzó a desprenderse de parte de esos activos y que una de sus últimas compras le generó pérdidas porque había ingresado cuando el precio ya superaba los U$S 7.000.
Las inconsistencias sobre el origen y la declaración de esos fondos se suman a otras contradicciones detectadas en sus propias manifestaciones públicas.
Antes de admitir la existencia de dinero no declarado, el funcionario había sostenido en reiteradas oportunidades que toda su situación patrimonial estaba correctamente informada ante los organismos correspondientes.
A fines de abril, durante una exposición en la Cámara de Diputados, afirmó que en sus declaraciones juradas “figuran todos los detalles de los bienes” que integran su patrimonio.
En marzo, durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, había transmitido un mensaje similar. “Todo lo que yo tenga que declarar, lo declaré. Está todo impecable”, aseguró entonces. También insistió en que “nunca existió ocultación alguna”.
Esta semana, sin embargo, reconoció que durante años omitió incorporar a sus declaraciones juradas ahorros y ganancias obtenidas fuera del sistema formal. “Lo que hago es copiar mis declaraciones juradas patrimoniales que yo venía haciendo, donde no había incorporado el ahorro que yo había hecho con mi mujer durante toda la vida. Arrastro ese error y lo sigo arrastrando hasta este año”, justificó.
Además, admitió haber cometido un error y aseguró que afrontará las consecuencias fiscales derivadas de esa situación. “Hago un mea culpa, por supuesto que cometí un error. Voy a pagar hasta el último impuesto que me corresponda pagar, hasta la última multa, todos los intereses, todos lo que devenga de este error”, concluyó.