Los resultados terminaron de sentenciar una decisión que la dirigencia ya había adoptado días atrás. Andrés Yllana dejó de ser el entrenador de San Martín luego de que el club alcanzara un acuerdo económico para resolver su desvinculación. El DT se despedirá este jueves del plantel profesional y no estará al frente del equipo en el partido del sábado frente a Colegiales, encuentro que hasta hace pocas horas aparecía como su posible última presentación en el banco de suplentes.
De esta manera, la comisión directiva encabezada por Oscar Mirkin puso punto final a un ciclo que había quedado seriamente debilitado tras la racha de cuatro partidos sin victorias y que terminó de quedar sentenciado luego del empate sin goles frente a Quilmes en La Ciudadela.
La decisión deportiva ya estaba tomada desde comienzos de semana. Sin embargo, todavía restaba resolver una cuestión clave: las condiciones económicas de la salida. Después de varias reuniones y conversaciones entre los dirigentes, el entrenador y su representante, Andrés Guglielminpietro, las partes lograron acercar posiciones y encontraron una salida consensuada que permitió cerrar el ciclo sin conflictos.
El acuerdo que destrabó la situación
Durante los últimos días existía la posibilidad concreta de que Yllana permaneciera en el cargo hasta después del partido contra Colegiales. Incluso, el panorama inicial era que el entrenador continuara trabajando mientras se terminaban de resolver los detalles de la desvinculación.
Sin embargo, las negociaciones avanzaron más rápido de lo esperado y permitieron alcanzar un entendimiento antes de que el equipo viajara a Buenos Aires.
Según pudo saber LA GACETA, Yllana aceptó percibir únicamente los haberes correspondientes al tiempo trabajado en el club, resignando cualquier tipo de compensación económica vinculada al tiempo restante de contrato.
La resolución representó un alivio para la CD, que desde el primer momento buscó evitar una salida conflictiva o que generara un perjuicio para las finanzas de la institución.
"San Martín logró resolver la situación sin tener que pagar un peso más de lo que correspondía. No hubo resarcimientos ni indemnizaciones extraordinarias. Se llegó a un acuerdo para abonar únicamente lo trabajado. El objetivo siempre fue cuidar el patrimonio del club y evitar cualquier situación que pudiera afectar económicamente a la institución", explicó a LA GACETA un allegado a la comisión directiva.
La cláusula que había quedado en el centro de la escena
Uno de los aspectos que tomó protagonismo durante los últimos días fue la cláusula vinculada al rendimiento deportivo incorporada al contrato de Yllana cuando asumió el cargo.
Ese apartado tenía vigencia hasta el 17 de junio y contemplaba mecanismos específicos para resolver una eventual desvinculación en caso de que los resultados no acompañaran.
De hecho, la posibilidad de ejecutar esa cláusula había sido analizada por la dirigencia una vez tomada la decisión de finalizar el ciclo. Sin embargo, el acuerdo alcanzado entre las partes terminó allanando el camino y permitió resolver la situación sin necesidad de avanzar hacia una instancia más compleja.
Por ese motivo, las conversaciones que durante varios días parecían estancadas por el deseo del DT de revertir la situación finalmente encontraron un punto de coincidencia que terminó acelerando la salida.
Los números que marcaron el final
La determinación de la dirigencia no respondió únicamente al empate frente a Quilmes. En realidad, fue la consecuencia de una tendencia que se había profundizado durante las últimas semanas.
San Martín acumuló cuatro partidos consecutivos sin triunfos. Las derrotas frente a Gimnasia y Tiro, Atlanta y Midland, sumadas a la igualdad contra Quilmes, dejaron al equipo con apenas un punto de los últimos 12 posibles.
La caída también tuvo impacto directo en la tabla de posiciones. El conjunto de Bolívar y Pellegrini quedó con 22 puntos y pasó a ubicarse a ocho unidades de Atlanta, líder de la zona B, una distancia que comenzó a generar preocupación dentro del club.
Los números generales tampoco alcanzaron para modificar la evaluación dirigencial. Desde su llegada, Yllana dirigió 16 partidos, consiguió cinco victorias, siete empates y sufrió cuatro derrotas. Su equipo convirtió 14 goles, recibió 12 y alcanzó una efectividad del 45,83%.
Más allá de esos registros, en la conducción del club entendían que San Martín había perdido regularidad, funcionamiento y capacidad de reacción en momentos importantes del campeonato.
La despedida y la transición
Antes de quedar formalmente desvinculado, Yllana se despedirá este jueves de los futbolistas. Lo hará antes del inicio de la práctica prevista para las 10 en el complejo Natalio Mirkin, entrenamiento que se desarrollará a puertas cerradas.
A partir de allí comenzará una etapa de transición que estará encabezada por hombres de la estructura de la institución.
Hernán De Camilo asumirá como entrenador interino para el compromiso frente a Colegiales y tendrá como ayudante de campo a Matías Torres. El cuerpo técnico también estará integrado por los preparadores físicos Sergio Saavedra y Omar Soraire, el entrenador de arqueros Fabián Velárdez y el analista de vídeos Exequiel Llanos.
La búsqueda ya está en marcha
Con la salida de Yllana resuelta, el foco pasó automáticamente al próximo entrenador. Según pudo saber LA GACETA, algunos integrantes de la CD viajarán este jueves a Buenos Aires para avanzar en reuniones vinculadas a la elección del reemplazante. Aunque por el momento reina el hermetismo sobre los nombres que aparecen en carpeta, la dirigencia ya tiene definido el perfil que pretende para la nueva etapa.
"Queremos una figura que se adapte a las características que necesita San Martín. Buscamos un entrenador protagonista, que intente imponer condiciones en cualquier cancha y que no tenga una propuesta basada exclusivamente en defenderse. La historia y la exigencia de este club demandan otra cosa", explicó una fuente cercana a la conducción.
La frase deja en claro cuál será el criterio de búsqueda. Más allá del nombre elegido, la intención es encontrar un técnico capaz de devolverle al equipo una identidad competitiva, ambiciosa y ofensiva que le permita volver a involucrarse en la pelea por los primeros puestos.