Hace apenas un año y medio, Gonzalo Ramírez dejó Tucumán con una valija cargada de incertidumbre, expectativas y una idea clara: empezar de nuevo en Estados Unidossin romper su vínculo con el fútbol. Tenía 30 años y la decisión implicaba, según sus propias palabras, “empezar de cero”.
El destino lo llevó a Miami, una ciudad que recibe a miles de migrantes latinoamericanos en busca de nuevas oportunidades. Allí, entre jornadas laborales en gastronomía y entrenamientos semanales, su vida dio un giro inesperado: fue convocado para colaborar en la preparación de los árbitros que trabajan con vistas a la Copa del Mundo de 2026. “Cuando me vine lo hice buscando trabajo y la posibilidad de seguir jugando. Nunca imaginé que iba a terminar viviendo algo vinculado con el Mundial”, reconoce.
El trabajo y la cancha
Actualmente se desempeña como barback -asistente de bartender- en un establecimiento gastronómico de Miami. Su tarea consiste en abastecer el bar, reponer insumos y acompañar el ritmo de un servicio exigente durante largas jornadas.
En paralelo, continúa jugando en el Florida Football Club, equipo que compite en la United Premier Soccer League (UPSL), una de las ligas semiprofesionales más importantes del sistema estadounidense.
Ese vínculo con el fútbol terminó abriéndole una puerta inesperada.
Llamado que no esperaba
Los futbolistas fueron seleccionados por sus propios clubes para participar de las prácticas arbitrales. Su función consiste en recrear situaciones reales de partido para que los jueces trabajen la interpretación de las jugadas, la toma de decisiones y las revisiones mediante el sistema VAR. “Nosotros hacemos las acciones que nos piden para que ellos puedan analizarlas: faltas, offsides, disputas físicas o jugadas de gol. Todo está muy organizado y es muy profesional”, explica Ramírez.
Las prácticas se desarrollan en Miami, una de las sedes clave dentro del proceso de preparación para el Mundial que organizan Estados Unidos, México y Canadá.
Árbitros de elite
El valor de la experiencia también está en las personas con las que comparte el campo de juego. Ramírez participa de los entrenamientos junto a árbitros argentinos de trayectoria internacional como Darío Herrera, Yael Falcón Pérez y Facundo Tello, además de asistentes y jueces VAR que dirigen en competencias de primer nivel.
“Uno aprende mucho solamente observando cómo trabajan. Son profesionales que se preparan para el evento más importante del fútbol”, sostiene.
Las sesiones se realizan por la mañana, entre las 8 y las 11, con una alta exigencia física y táctica. Cada situación se repite y luego es analizada en función de los criterios arbitrales y de la utilización de la tecnología.
Un rol silencioso
Aunque no integra el cuerpo arbitral, el papel de los jugadores convocados resulta fundamental para recrear escenarios de competencia en condiciones controladas.
Por cada entrenamiento reciben una remuneración de 120 dólares y, además, beneficios vinculados al torneo, como entradas para algunos partidos. “Ya nos asignaron boletos para el primer encuentro que se juegue acá. Es una experiencia única”, cuenta.
El desafío de emigrar
Detrás de esta oportunidad también hay una historia de adaptación. Lejos de su familia y de su entorno, Ramírez debió reconstruir su rutina en un contexto completamente distinto. “Los primeros meses son difíciles. Llegás sin conocer a nadie, tenés que adaptarte a todo y empezar de nuevo. Pero uno viene con objetivos y trata de seguir adelante”, relata.
Con el paso del tiempo, el fútbol volvió a convertirse en su principal punto de pertenencia. Gracias a esa continuidad deportiva apareció una posibilidad que jamás había imaginado: “Para mí es una oportunidad increíble. No todos los días uno puede estar tan cerca de personas que trabajan para una Copa del Mundo”, afirma.
Mientras sigue combinando su empleo en gastronomía con los entrenamientos y la competencia amateur, el tucumano disfruta de una experiencia singular: formar parte, desde un rol discreto pero indispensable, de la preparación de quienes impartirán justicia en el Mundial 2026.