En apenas poco más de cuatro meses, Tomás Aranda pasó de jugar en la Reserva de Boca a escribir una página en la historia de la Selección. El mediocampista de 19 años estableció un nuevo récord al convertirse en el futbolista que menos tiempo necesitó para debutar en la "Albiceleste" mayor después de su estreno en la Primera división.
La marca resulta impactante por los nombres que dejó atrás. Aranda tardó apenas 129 días entre su debut profesional con Boca y su primera aparición con la Selección. De esta manera superó por un día el registro que había establecido Diego Maradona, quien necesitó 130 días entre su estreno en Argentinos Juniors y su convocatoria al seleccionado nacional.
La diferencia con Lionel Messi es todavía más amplia. El capitán argentino requirió 305 días entre su debut con el Barcelona y su primer partido con la camiseta de la Selección mayor. Por eso, el nombre de Aranda ya aparece vinculado a dos de los futbolistas más importantes de la historia del fútbol argentino.
El ascenso del joven volante fue tan rápido como sorprendente. A comienzos de 2026 formaba parte de la Reserva de Boca bajo la conducción de Mariano Herrón. El 28 de enero recibió su primera oportunidad en el equipo principal frente a Estudiantes de La Plata y desde entonces no dejó de crecer.
El 22 de marzo marcó su primer gol profesional en la Bombonera ante Instituto. Unas semanas más tarde debutó como titular en la Copa Libertadores frente a Universidad Católica de Chile, donde llamó la atención por su velocidad, su capacidad para asociarse y su personalidad para jugar partidos de máxima exigencia.
Su rendimiento llevó a Lionel Scaloni a incluirlo en la gira previa al Mundial 2026 después de apenas 21 encuentros en la Primera de Boca. La convocatoria sorprendió a muchos, aunque dentro del cuerpo técnico valoraban desde hacía tiempo su proyección y sus condiciones.
El debut llegó el 6 de junio en el amistoso frente a Honduras. Ingresó a los 35 minutos del segundo tiempo y estuvo cerca de convertir tras una combinación con Nicolás Capaldo. Su actuación dejó buenas sensaciones y fue reconocida incluso por referentes del plantel como Rodrigo De Paul.
Después del partido, Scaloni reveló una anécdota que rápidamente se volvió viral. El entrenador contó que Aranda ingresó al campo de juego masticando chicle "como si estuviera en su casa" y que debió pedirle que se lo sacara antes de entrar. Lejos de criticarlo, destacó su personalidad y aseguró que tiene "potrero", una característica cada vez más difícil de encontrar.
La historia no terminó allí. Una vez finalizado el encuentro, el juvenil permaneció realizando trabajos regenerativos junto a Lionel Messi, una imagen que simbolizó la velocidad de un crecimiento que parece no tener techo.
Ahora tendrá una nueva oportunidad frente a Islandia, en el último amistoso antes del Mundial. Después de ese partido, Scaloni definirá la lista definitiva para la Copa del Mundo. Mientras espera esa decisión, Aranda ya puede decir que consiguió algo que ni Maradona ni Messi habían logrado: llegar más rápido que nadie a la Selección.