La Selección de Noruega sufre un calvario inesperado en Greensboro, Carolina del Norte, de cara a su regreso mundialista tras 28 años. Acostumbrado a veranos escandinavos que rara vez superan los 20°C, el plantel dirigido por Stale Solbakken se topó con una sofocante ola de calor que rozó los 40°C y una humedad extrema, factores que encendieron las alarmas por el tremendo desgaste físico de los futbolistas.

El impacto climático fue tan severo que el entrenador debió suspender una práctica antes de tiempo al ver a sus dirigidos completamente agotados. Casi de inmediato, las redes sociales reflejaron la situación con imágenes virales de Erling Haaland y Martin Ødegaard tirados en el césped sin camisetas ni botines, buscando desesperadamente agua y sombra para bajar su temperatura corporal. Ante esto, el cuerpo médico ordenó una llamativa medida obligatoria: sesiones diarias de "baños de sol" después de los almuerzos para acelerar una aclimatación forzada y evitar desmayos durante la competencia.

BUSCA RESPUESTAS. El goleador Erling Haaland, sentado sobre una hielera en medio de un entrenamiento.

Para un equipo que llegó invicto en las eliminatorias, este inicio de gira es un duro recordatorio de que el verano norteamericano impone condiciones extremas. El cuerpo técnico ya modificó las rutinas de trabajo reduciendo las cargas físicas e intensificando las pausas de hidratación. Ahora, la gran duda de los analistas no pasa por el olfato goleador de Haaland, sino por la capacidad de sus compañeros para adaptar el cuerpo a tiempo y llegar con la frescura necesaria para competir.