Lola Mora es una de las figuras más trascendentes de la historia cultural argentina y una de las tucumanas más universales. Su trayectoria representa el talento, la innovación y la capacidad de desafiar los límites de una época que imponía enormes restricciones a las mujeres. Para Tucumán es un símbolo de identidad, de orgullo y de proyección hacia el mundo”.

De este modo define Sandra Maldonado, la presidenta del Ente Cultural de la Provincia, a la escultora que falleció hace exactamente 90 años. Desde el organismo a su cargo se prevé una actividad “destinada a estudiantes para acercar su figura y su legado a las nuevas generaciones” desde el Museo Histórico Provincial, donde se conservan sus carbonillas y sus retratos de gobernadores que forman parte del patrimonio institucional; mientras se está produciendo un material audiovisual con un recorrido por su vida y su obra. “La propuesta busca también destacar el compromiso permanente con la preservación, difusión y resignificación de sus creaciones como parte de la memoria cultural de los tucumanos”, destaca.

Como mujer artista, la funcionaria se siente identificada con la escultora: “más allá que mi camino esté vinculado a la danza y a la gestión cultural, encuentro en ella una referencia de valentía, determinación y libertad creativa; fue una figura adelantada a su tiempo, se animó a ocupar espacios que parecían reservados para los hombres y defendió sus convicciones aun frente a las críticas, por lo que su historia sigue siendo inspiradora y nos recuerda la importancia de sostener nuestros sueños y nuestra vocación ante a las dificultades”.

Su figura y sus trabajos generaron polémica y debates. Maldonado reivindica “su cuestionamiento a los prejuicios estéticos, sociales y de género, porque muchas de las controversias que generó en su época estaban relacionadas con la dificultad de aceptar que una mujer desarrollara una carrera artística con autonomía y visibilidad pública”. “Desarrolló una obra extraordinaria, audaz e innovadora, en la que combinó una gran calidad técnica con una mirada personal que rompió moldes y dejó una huella fundamental en la escultura argentina. Hoy sigue generando debates porque su legado nos invita a reflexionar sobre la relación entre arte, libertad, patrimonio y memoria”, agrega.

En un mes, Jujuy inaugurará el Centro Cultural Lola Mora, mientras que en Tucumán no se proyecta nada similar. “Más que hablar de una deuda, es una oportunidad permanente para seguir fortaleciendo las acciones de puesta en valor de su legado, porque le pertenece a Tucumán pero también al patrimonio cultural argentino. Toda iniciativa que contribuya a acercarla a nuevas generaciones es valiosa y nos interpela a seguir trabajando”, finaliza.