A la producción literaria inspirada en Lola Mora se sumó recientemente “La dama del viento”, un libro de la poetisa Nelly Elías de Benavente lanzado por Ediciones del Parque y presentado hace apenas dos semanas. Es una novela narrada en primera persona, a partir de la voz de la escultora que recorre distintos aspectos de su existencia.

“La elegí como eje de mi trabajo porque, al conocer su historia, vi reflejadas en ella mi propia lucha, mi sensibilidad y la fuerza para superar obstáculos. Su figura me da la imagen femenina de todos los tiempos, en la que la mujer aún no encuentra la valorización que merece. Tuvo que pelear y supo hacerlo desde el arte y su talento. El arte fue su refugio y su forma de expresión, enfrentando cada desafío en una época que pretendía reducir a la mujer al ámbito doméstico. Su ejemplo continúa inspirando a las mujeres que buscan abrirse camino y defender su lugar en la sociedad”, asegura en diálogo con LA GACETA.

Para la escritora, las polémicas sobre sus esculturas que desafiaban la moral formal de principios del siglo pasado fueron un intento de “desprestigiarla a pesar de la fuerza de su arte, que hoy es ampliamente reconocido: vivió en una época de profundas divisiones políticas y sociales, y al contar con el apoyo de figuras importantes como Julio Argentino Roca, Dardo Rocha y el embajador argentino en Italia, quienes le abrieron las puertas para acceder a becas y oportunidades de formación, sus detractores utilizaron esas relaciones para cuestionarla porque sus obras y su actitud independiente provocaban críticas en una sociedad conservadora”.

“Lo que más me atrae de su vida es la fortaleza para enfrentar una sociedad que no aceptaba la liberación femenina. Ella impuso su actitud, indiferente a las críticas, y se mantuvo firme en sus acciones públicas. Desafió los prejuicios y el machismo dominante, demostrando que las mujeres podían destacarse en ámbitos reservados para los hombres. Así, su ejemplo sigue actualmente inspirando a las mujeres a luchar por su lugar en la cultura y la historia. Nos enseña la importancia de perseverar y defender los propios sueños, aun cuando existan obstáculos; demuestra que el talento, el esfuerzo y la convicción pueden abrir caminos incluso en contextos difíciles y enseña que es posible luchar por la igualdad, dejando una huella que trasciende el tiempo, porque las transformaciones importantes suelen comenzar con personas que se animan a pensar y actuar de manera diferente”, concluye.