El endeudamiento vuelve a ocupar un lugar central en la dinámica del consumo en la Argentina. Así lo explicó Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, quien analizó en LA GACETA la evolución reciente del gasto de los hogares y el rol creciente del crédito.
Según detalló, el consumo mostró en 2025 un crecimiento moderado, cercano al 2,5%, impulsado principalmente por un fuerte repunte en el primer trimestre. Sin embargo, el inicio de este año evidenció un amesetamiento, con variaciones interanuales cercanas a cero e incluso levemente negativas en algunos meses.
“Lo que empezamos a observar entonces fue la variación intermensual, para ver si la recuperación continuaba. Tuvimos dos primeros meses positivos, marzo dio negativo y abril volvió a mostrar una mejora, aunque leve en términos interanuales”, señaló.
En ese marco, Bolis Wilson vinculó directamente el comportamiento del consumo con las condiciones de financiamiento. La suba de tasas registrada tras el proceso electoral impactó en la capacidad de las familias para sostener sus niveles de gasto. “El encarecimiento del crédito dificulta el financiamiento del consumo”, explicó.
No obstante, destacó un factor estructural que sigue condicionando el sistema: el bajo nivel de desarrollo del crédito en la Argentina. “El sistema financiero es muy chico en relación al PBI, ronda el 7% y llegó a estar en el 5%. Esto es consecuencia de crisis profundas como la de 2001, cuyos efectos persisten en el tiempo”, indicó.
En ese sentido, valoró el cambio en el rol del Estado en el mercado financiero. Con un menor requerimiento de financiamiento público, se libera crédito hacia el sector privado. “El año pasado vimos una reaparición del crédito, con mayor oferta de líneas por parte de los bancos. Eso explica en parte cómo las familias están financiando el consumo hoy”, sostuvo.
Este fenómeno también impactó en la composición del gasto. De acuerdo con las mediciones de la entidad, durante el último año se registró un corrimiento desde bienes de consumo masivo hacia bienes durables, como autos e inmuebles, impulsados por el acceso al crédito. “Hubo una recomposición de la cartera de consumo, con caída en bienes de vida corta y aumento en bienes durables”.
Sin embargo, advirtió que esa tendencia podría estar revirtiéndose en el inicio de este año, aunque aún es prematuro confirmar un cambio consolidado.
Otro de los cambios significativos se vincula con la forma de consumir. El comercio electrónico continúa ganando terreno frente a los canales tradicionales. “Es un fenómeno global que la pandemia aceleró. Hoy vemos un crecimiento interanual del e-commerce cercano al 40%, aunque todavía representa una porción menor del consumo total”.
Este avance también tiene su correlato en el aumento de locales comerciales vacíos, especialmente en grandes centros urbanos, lo que refleja una transformación en la estructura del comercio. “La oferta se adapta a la demanda, y el comercio digital permite reducir costos fijos”, agregó.
En cuanto a los rubros más dinámicos, el economista destacó la recuperación de la indumentaria y el calzado, que habían quedado rezagados en 2024 y ahora muestran signos de reactivación.
De cara al futuro, Bolis Wilson remarcó que la clave estará en consolidar condiciones macroeconómicas que permitan expandir el crédito. “Si la Argentina quiere retomar una senda de crecimiento sostenido, el sistema financiero tiene que desarrollarse y seguir canalizando financiamiento hacia las familias”, concluyó.