La cuenta regresiva para el Mundial 2026 atraviesa un momento de máxima expectativa en México. Sin embargo, a solo nueve días del inicio de la Copa del Mundo, una violenta protesta alteró el clima festivo que buscaban instalar las autoridades en la capital del país.

Un grupo de docentes vinculados a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) protagonizó una manifestación en el Paseo de la Reforma que terminó con la destrucción de varias estructuras alusivas al torneo que comenzará el próximo 11 de junio.

Las imágenes recorrieron rápidamente las redes sociales y los medios internacionales. Utilizando cuerdas, los manifestantes derribaron estatuas de aproximadamente cinco metros de altura que representaban a futbolistas de distintas selecciones participantes del Mundial. Aunque las figuras no estaban personalizadas, cada una lucía la camiseta de un país clasificado a la competencia.

Según reportaron medios locales, las estructuras correspondientes a Bélgica, Francia y España fueron derribadas durante la protesta. En contraste, la estatua que vestía la camiseta de México permaneció en pie.

La manifestación no se limitó a la caída de las figuras. Los docentes también retiraron los uniformes de los maniquíes para incendiarlos en plena vía pública y prendieron fuego a una gigantesca pelota de fútbol que formaba parte de la escenografía instalada para promocionar el torneo.

Además, los manifestantes realizaron pintadas sobre las estructuras con consignas como “Si no hay solución no rodará el balón” y “La CNTE vive”, mensajes que reflejan el conflicto que mantienen con el gobierno federal.

Detrás de la protesta existe un reclamo que se extiende desde hace semanas. Los sectores disidentes de la CNTE rechazan el acuerdo salarial alcanzado por la conducción oficial del sindicato con el gobierno mexicano y exigen un incremento superior al 9% otorgado. También reclaman la derogación de una ley vinculada al sistema de pensiones.

Como parte de las medidas de fuerza, los docentes bloquearon carriles del Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes de Ciudad de México, provocando importantes complicaciones para el tránsito en el centro de la capital.

El episodio se suma a una serie de manifestaciones recientes. Apenas días atrás, otra movilización de la CNTE había sido dispersada con gases lacrimógenos en las inmediaciones del Zócalo, el lugar elegido para albergar uno de los principales fan fest del Mundial.

Ante la escalada de tensión, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió que las protestas se desarrollen de manera pacífica y llamó a evitar hechos de violencia. Paralelamente, el gobierno mexicano emitió un comunicado en el que instó a los representantes sindicales a retomar las negociaciones para encontrar una salida al conflicto.

Mientras tanto, el Mundial se acerca. Y aunque el fútbol todavía no empezó a rodar, en Ciudad de México ya quedó claro que la Copa del Mundo convivirá con un escenario social y político mucho más complejo de lo que imaginaban los organizadores.