La ansiedad domina a la política y al mercado. Falta poco más de un año para las próximas elecciones generales y, sin embargo, el tiempo vuela en el reloj de los gobernantes. De esa dinámica ni el Fondo Monetario Internacional (FMI) se escapa. El organismo difundió el informe de la segunda revisión de metas de la Argentina. Una vez más ponderó las acciones de la administración del presidente Javier Milei para encarrilar la economía, aunque admitió que la estabilización inicial no garantiza la sostenibilidad del modelo. El informe identifica tres áreas críticas que requieren atención inmediata: la acumulación de reservas, la consistencia del régimen cambiario y la necesidad de reformas estructurales, especialmente en el sistema tributario y previsional. Lo político-electoral también forma parte de las demandas del principal acreedor de la Argentina.
Después de un tiempo, los gobernadores volvieron a reunirse en la sede porteña del Consejo Federal de Inversiones (CFI). Fue toda una simbología. Si bien se transmitió que se analizaron cuestiones vinculadas con el régimen de “zona cálida”, para que los usuarios del norte paguen menos por la electricidad que consumen durante el verano, el mensaje fue más profundo: la consolidación del poder territorial de aquellos que no profesan la fe libertaria.
Los mandatarios provinciales consideran que este es el momento para exigir a la Casa Rosada acciones que vienen siendo postergadas en el tiempo. Las obras públicas forman parte de la agenda (rutas y la terminación de las obras de reversión del gas para abastecer a la región). La cuestión electoral no escapa al debate. El ministro del Interior, Diego Santilli, ingresó al CFI con la idea de eliminar las PASO, un proceso que al Estado le cuesta unos U$S 250 millones. En varias provincias, entre ellas Tucumán, las internas abiertas definen candidaturas de los frentes y evitan sangrías que luego se pagan con votos en las generales. El desdoblamiento de los comicios suele beneficiar a los oficialismos locales, pero la disputa es por todo.
Los gobernadores están más activos que nunca. Reflotar la histórica liga federal asoma como un escudo ante posibles embates nacionales. Hay ideas en ese sentido que anoche se debatieron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un tono menos formal que el que se observó en el CFI. Los asistentes evitan que trascienda la cifra de convocados, pero hay de todos los espacios y de todos los colores. ¿La finalidad para esa cumbre? Se resume en una palabra: gobernabilidad. En el reporte de su staff técnico, el FMI ha señalado que en la Argentina es fundamental construir consensos para avanzar con las reformas estructurales, una materia pendiente que fue de gestión en gestión, aun cuando el signo político nacional fue coincidente con la mayoría de las provincias.
¿Cuál es el temor del Fondo? El mismo que plantea el mercado: pese a que falta un año para las elecciones generales, nadie puede predecir el resultado, mucho menos la continuidad de las políticas macroeconómicas en curso. Lo recordó, durante una entrevista ofrecida a LA GACETA, el doctor en Ciencias Sociales Diego Reynoso: Mauricio Macri llegó a las elecciones de 2015 siendo tercero en las encuestas; en 2019, antes de las PASO nadie preveía que Cristina Fernández de Kirchner nominaría a Alberto Fernández como candidato. Y, en 2023, el mismo mercado y las consultoras creían que Horacio Rodríguez Larreta tenía amplias chances de convertirse en jefe de Estado nacional. Javier Milei llegó con su discurso anticasta y arrebató ese espacio vacío para una sociedad incrédula frente a tantos yerros económicos del peronismo. De allí que nadie se anima a pensar si el economista libertario seguirá ocupando la Presidencia o si, por el contrario, otra fuerza se queda con el poder aprovechando el mal humor social en caso de que la microeconomía no mejore.
La especulación es una herramienta clave para la política. La Libertad Avanza requiere de una polarización con una figura que tenga peor imagen que su líder en la consideración social. Por eso intenta polarizar desde ya con Axel Kicillof, el gobernador de Buenos Aires que tiene amplias chances de llegar a la pelea final. Las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, van en ese sentido. “Puede haber un shock externo, el petróleo puede ir a U$S 400, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida en la Argentina. ¿Está claro?”, exclamó en una convocatoria de una cámara de comercio e industria brasileña.
Si se da un escenario de contienda binaria, el mercado leerá que pueden crecer las chances de un retorno al poder del Partido Justicialista, con los consiguientes interrogantes acerca del rumbo económico argentino. En el medio se perfilarán varias fórmulas y se lanzarán varios globos de ensayo como el que se observó con una eventual postulación de Osvaldo Jaldo como potencial compañero de fórmula de la actual vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel. En la Casa de Gobierno estallaron en cólera ante esa idea. El propio Jaldo no quiere saber nada con una incursión nacional, pero sí en consolidarse como el líder natural en el territorio. Pruebas al canto han sido las últimas apariciones del mandatario junto con la intendenta capitalina, Rossana Chahla, algo poco habitual hasta no hace mucho tiempo. El desconcierto reina en las propias filas peronistas. Más aún cuando escuchan los discursos del tranqueño y el tono tajante del acompañamiento a la jefa municipal que no goza de la estima de varios hombres y mujeres del gabinete provincial. Pero, como suele suceder en el peronismo, están acostumbrados a tragarse sapos con tal de que el menú los lleve a consolidar el triunfo.
El mensaje gubernamental ha sido para toda la tropa. No se puede prescindir de ninguna figura dentro del peronismo, más aún cuando se trata de dirigentes de fuste. Ese es el criterio que guía las convocatorias que el mandatario realiza con sede en El Cadillal. Su ausencia postergará la cita de hoy, que era con los legisladores. En ese grupo también hay ansiedad, porque varios dejarán de serlo y no son muchos los cargos que le quedarán para seguir en carrera.
A un año de las elecciones, Jaldo llega con cierto oxígeno financiero. En Buenos Aires, se develó el misterio: es uno de los mimados por Milei. En el envío de anticipos financieros, Tucumán ha sido una de las más beneficiadas, con un monto que equivale a una planilla y media de salarios del sector público provincial. En cifras, eso implica unos $ 350.000 millones. Es verdad que es dinero que corresponde a la provincia, pero también que el anticipo le permitirá a la administración local transitar en la zona del equilibrio fiscal. A veces, la gobernabilidad tiene sus costos y sus beneficios, particularmente cuando las provincias reciben un poco más de coparticipación federal de impuestos, pero eso no les garantiza que se sometan, otra vez, al déficit fiscal. Jaldo trata de evitar ese escenario. Compró tiempo con la institucionalidad y el apoyo en el Congreso del bloque que le responde directamente. Y cree que así se mantendrá, al menos, hasta el próximo turno electoral.