El hockey femenino de Tucumán tiene nuevo dueño. Luego de masticar la bronca de quedarse en las puertas de la gloria durante la temporada 2025, Huirapuca se sacó la espina de manera brillante. En una última fecha no apta para cardíacos, venció por 4 a 2 a Lawn Tennis en condición de visitante y se adjudicó el torneo Apertura de Primera División. Este logro marca un hito sin precedentes para la institución del sur provincial: se trata del primer título en la máxima categoría (”A”) en la historia del club.
El encuentro correspondiente a la novena jornada del certamen —que se disputó a una sola rueda y sin playoffs— tuvo todos los condimentos de una verdadera final. Las dirigidas por Francisco Ruiz Hidalgo llegaron a la cita en el Predio El Salvador con la obligación de sumar de a tres para no depender de Natación y Gimnasia, que acechaba a solo un punto de distancia. El inicio pareció encarrilar el sueño cuando Aldana Andrada abrió la cuenta en el primer cuarto. Sin embargo, las locales reaccionaron y Camila Galia estampó la igualdad para las “Benjaminas”. Más tarde, la efectividad de Victoria Santamarina volvió a adelantar a la visita, pero la paridad regresó en el tercer parcial por medio de Jimena Torres. Con el 2 a 2 y la tensión en su punto máximo, las de Concepción demostraron una enorme templanza. A falta de diez minutos, la delantera anotó de penal el 3 a 2 y, poco después, Guillermina Dande liquidó el pleito y desató los festejos.
El fin del maleficio
Para entender el desahogo de las del sur de la provincia, es necesario recordar el doloroso camino previo. En 2025, el destino fue de una enorme crueldad con Huirapuca en dos ocasiones consecutivas. Primero, llegaron como líderes a la última fecha del Anual Clasificatorio, pero una derrota en su casa ante Tucumán Rugby les privó de un trofeo que quedó en manos de Natación. Semanas después, en la final de los Playoffs, cayeron en el partido definitorio frente a las mismas “Blancas” en el Parque 9 de Julio, tras haber comenzado ganando. Por eso, este Apertura 2026 representa el fin de un pesado estigma mental.
“Este grupo está integrado por muchas jugadoras jóvenes que están ganando experiencia. El año pasado tuvimos situaciones similares y no coronamos justamente por la cabeza, por ser chicas. Se trabajó toda la semana en eso y dio sus frutos”, analizó el entrenador tras la consagración. En sintonía, la capitana Julieta Herrera valoró el factor psicológico y la cohesión interna: “Veníamos buscando esto hace rato. Por momentos tuvimos las sensaciones de los años anteriores, aparecieron esos fantasmas, pero ahora hubo mucha preparación mental. Sin la unión que tenemos, esto no se habría dado jamás”.
La gran figura de la tarde, Victoria Santamarina, autora de un doblete fundamental, reconoció la dificultad de quebrar el maleficio: “En estos partidos definitorios se nos hacía medio difícil jugar por los antecedentes. Por suerte pudimos sacarlo adelante a pesar del arbitraje y de estar de visitante”.
Un logro histórico
La procesión interna en los momentos previos a la ejecución del penal del triunfo reflejó la enorme carga emocional con la que se vivió la definición. “No pensé en nada, no quería saber nada. Después me di la vuelta, vi a las chicas y sentí una alegría inmensa porque son mis compañeras de toda la vida y no hay nada mejor que jugar con ellas”, confesó “Vicky”.
Más allá del desahogo inmediato por el triunfo, la goleadora reconoció el impacto de una conquista que quiebra una barrera y salda una vieja deuda que tenía la institución. “Es la primera vez que el club sale campeón en algo de la ‘A’, así que todavía no soy muy consciente de lo que está pasando; creo que iré cayendo durante la semana”, admitió.
Lejos del egoísmo, Santamarina puso en valor el camino recorrido por el hockey del sur y dedicó la inédita estrella a todas las generaciones que empujaron el proceso: “Esto lo venimos trabajando no solo nosotras, sino todas las camadas de antes. Esto es por las que ya pasaron y también por las que se vienen”.
El Apertura cierra así su persiana con un festejo memorable. Huirapuca demostró que los golpes de ayer se transformaron en el aprendizaje de hoy, y celebra el título que tanto buscó.