La Legislatura declaró al tapir como Monumento Natural Provincial, medida que representa un hito en las políticas de conservación de la biodiversidad local y que refuerza años de trabajo científico, educativo y social en torno a esta especie.
“Para nosotros es una alegría enorme”, expresó a LA GACETA Ana Paula López, coordinadora del área de Educación Ambiental de la Reserva Horco Molle. “Venimos trabajando desde hace muchos años en la conservación del tapir, y que la provincia reconozca a esta especie (extinta en Tucumán hace más de 80 años) como un monumento natural al cual hay que proteger, es muy significativo”.
La declaración no solo pone el foco en el tapir, sino también en el ecosistema que lo rodea. Según explicó López, la medida contribuye a visibilizar la importancia de proteger otras especies que, aunque menos llamativas, forman parte del mismo entorno natural.
En términos prácticos, el reconocimiento abre nuevas posibilidades. “Sin duda se abren muchas puertas. Este tipo de declaración genera nuevas instancias, más allá de que todavía faltan adecuaciones legales para garantizar una protección integral frente a todas sus amenazas”, señaló. En ese sentido, destacó que el valor simbólico y político de la medida permite fortalecer estrategias de conservación y sumar herramientas para el trabajo territorial.
Desde la Reserva Horco Molle, el abordaje ha sido integral. “Venimos desarrollando un trabajo educativo, social y técnico con distintos proyectos, y esta declaración nos aporta una herramienta más que queremos aprovechar. Es fundamental que la sociedad conozca, entienda y proteja al tapir, y que lo considere un patrimonio natural de Tucumán”, sostuvo.
El camino hasta este reconocimiento no fue sencillo. “Ha costado mucho, con alegrías y también con momentos muy duros. La muerte de ejemplares fue un impacto tremendo, pero también nos llevó a tomar una conciencia real sobre la importancia de la fauna, la flora y nuestros ambientes naturales”.
López remarcó además que se trata de un logro colectivo. “Este no es un trabajo solo de la reserva. Participaron distintas facultades, como Abogacía y Psicología, además de organizaciones, empresas y ONG. Es un proyecto que se construyó en conjunto y que ahora debe seguir creciendo con el compromiso de toda la sociedad”.