En un mundo marcado por el ritmo vertiginoso y la búsqueda constante de estímulos, el acto de comer se ha convertido, muchas veces, en un trámite automático. Entre pantallas, obligaciones y el apuro cotidiano, los especialistas advierten que, muchas veces, las personas consumen alimentos sin registrar qué están ingiriendo ni qué necesita realmente su organismo.
Frente a este escenario, la alimentación consciente emerge no como una dieta, sino como una propuesta disruptiva para sanar la relación con el cuerpo y la comida. "La alimentación consciente es una forma de vincularse con la comida a través de la atención plena, la aceptación y una profunda conexión con el propio cuerpo", define Sofía Wilde, licenciada en Psicología y formada en terapias cognitivas de tercera generación basadas en mindfulness, según ella misma cuenta durante el podcast "Fuera de Guion".
El entrenamiento de los cinco sentidos
La propuesta de Wilde invita a un autoconocimiento profundo. Para lograrlo, la psicología se apoya en técnicas específicas como "la práctica de la pasa de uva", un ejercicio que propone abordar un alimento utilizando el oído, el tacto, la vista, el olfato y el gusto.
Sin embargo, explica la psicóloga, el principal obstáculo aparece cuando la mente intenta boicotear el proceso. "A veces abrís la heladera porque tenés sed, pero la mente te dice que agarres una gaseosa. El entrenamiento consiste en observar cómo la mente divaga y traerla de vuelta al foco de atención", explica la especialista, quien recomienda la meditación diaria como una herramienta clave para trasladar esa atención plena a la mesa.
"Cuando ponés conciencia en la alimentación, lográs regularte mejor emocionalmente. El cuerpo es el vehículo que nos lleva a hacer todas las actividades; aprender a escucharlo es un punto a favor para sentirnos mejor", señala Wilde. El registro permite identificar variables invisibilizadas como la culpa, la ansiedad o los automatismos cotidianos.
Derribar mitos desde la infancia
Uno de los puntos más complejos del abordaje es la deconstrucción de mandatos históricos. Frases grabadas a fuego en el inconsciente familiar como "hay que terminar el plato" o "se debe comer cuatro veces al día" suelen desconectar a las personas de sus señales reales de saciedad y hambre, afirma la especialista durante la charla.
En el caso de la crianza, advierte que la autorregulación natural que tiene un niño pequeño debe acompañarse con una puesta de límites saludable por parte de los padres, ligada a la tolerancia a la frustración y la espera, y no a la obligación de comer por automatismo.
Según Wilde, la alimentación consciente se presenta como la oportunidad de formularse preguntas básicas pero potentes antes de cada bocado: cómo, cuánto, cuándo y por qué como, para lograr una consciencia plena en nuestra alimentación.