Claro está que Nicolás Laméndola estaba llamado a ser uno de esos jugadores que debían dar un paso adelante en este torneo Apertura. Tras un 2025 en el que logró ganarse la confianza a cuentagotas entrando como suplente en el equipo de Lucas Pusineri, “Chueco” arrancó el semestre como una de las indiscutidas figuras de Atlético Tucumán gracias a su capacidad para crear algo distinto a través de su rebeldía y su gambeta. Finalizado el certamen, las estadísticas arrojan una particularidad: pese al flojo torneo del “Decano”, Laméndola se consagró como el jugador que más regates por partido completó en toda la competencia.
El extremo tucumano se ganó la responsabilidad de ser la bandera futbolística del equipo en aquellos amistosos de pretemporada en Uruguay frente a Cerro Largo y Progreso, bajo la conducción de Hugo Colace. Esos duelos generaron una fuerte ilusión que se fue diluyendo cuando el equipo empezó a jugar por los puntos. Pese a que Laméndola era de lo mejor en un equipo deslucido (especialmente a la hora de convertir las ocasiones que generaba), el volante empezó a pecar de la irregularidad colectiva e incluso llegó a perder el puesto promediando el campeonato.
El extremo fue titular en 13 de los 16 partidos de Atlético en el Apertura. Salvo ese bache tras la derrota frente a Belgrano -que lo llevó a ir al banco contra Racing, Aldosivi y Barracas Central-, el tucumano recuperó la consideración. Tras esos dos primeros partidos bajo el nuevo ciclo de Julio César Falcioni, “Chueco” no volvió a perder su lugar como volante por izquierda.
El rey de la gambeta
Sus estadísticas arrojan varios datos interesantes. El más llamativo es que Laméndola es el jugador con más gambetas completadas por partido en el país, con un promedio de 2,3 y un 48% de efectividad en sus regates, según la plataforma especializada SofaScore. Acumula un total de 34 gambetas en sus 13 juegos como titular, aunque con una curiosidad: es el único dentro del Top 15 de “gambeteadores” que cerró la fase regular sin asistencias.
Para dimensionar el dato, detrás del extremo se ubican Sebastián Villa con 2,2 (cinco asistencias), Lucas Zelarayán y Jaminton Campaz, ambos con 2,1 (dos y cuatro asistencias respectivamente), y Alexis Steimbach, quien cierra el lote con un promedio de 1,9 y cuatro pases gol.
Esta diferencia abre dos posibles interpretaciones en el análisis: o las gambetas de Laméndola fueron en vano y poco influyentes en acciones de peligro real, o sus jugadas no tuvieron un buen destino final al pasar por los pies de sus compañeros. Podría tratarse de un poco de ambas.
“Generador sin premio”
Hay otra estadística que arroja luz sobre esta cuestión. Según Data Moroni, una cuenta dedicada al análisis de métricas en el fútbol argentino, Laméndola forma parte de un selecto grupo denominado “Generadores sin premio”. Este índice mide la cantidad de asistencias esperadas “frustradas”; es decir, destaca a aquellos futbolistas que elaboran el peligro suficiente para abastecer al equipo, pero cuyos compañeros fallan sistemáticamente en la definición.
En esta lista, Laméndola ocupa la octava posición, lo que respalda una sensación evidente en la cancha: “Chueco” es un jugador atrevido y hábil que, aunque muchas veces pierde por intentar (es el 12° jugador que más pelotas pierde por partido en el torneo con 18,2, el índice más alto de Atlético), muchas otras tiene su recompensa. En un plantel que durante gran parte del año pecó de previsible, su desequilibrio fue agua en el desierto.
Futuro incierto
Sin embargo, las alarmas en el mundo “decano” se encendieron de manera imprevista tras el último partido por Copa Argentina. En la goleada 3-0 sobre Talleres de Córdoba en Rosario, Laméndola tuvo su tarde ideal: convirtió un gol, metió un caño de colección que se volvió viral y asistió por duplicado, rompiendo finalmente la “maldición” de los pases gol.
El problema llegó a la salida de los vestuarios del Coloso del Parque. “No sé si esta será mi última vez con el club, pero estoy muy contento por cerrar así el semestre”, soltó “Chueco” ante los micrófonos, dejando una enorme duda flotando en el aire respecto a su continuidad.
Sin embargo, para traer un manto de tranquilidad al mundo “decano”, un miembro de la comisión directiva aclaró rápidamente que el protagonista tiene contrato vigente hasta diciembre de 2027, por lo que la advertencia del extremo, al menos desde lo legal, no debería representar un peligro real de partida de cara a la segunda mitad del año.