Diana Ferullo

Licenciada en Historia (UNT), docente en la USP-T, Curadora y Colaboradora en la Revista Mosaico Cultural Latinoamericano

Recientemente publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán (Edunt), con una cuidadosa edición, “Los Azules” es el séptimo libro del escritor tucumano Diego Puig. El diseño de tapa, que presenta un fragmento de una pintura de fondo negro del artista holandés Jan Davidsz de Heem, adelanta a través de sus lirios y azucenas una atmósfera de privilegio y sofisticación que son fundantes en la novela. Una mariposa y un gusano contraponen la belleza del vuelo con la sordidez de lo terrestre, que no deja impoluta la naturaleza muerta representada.

El libro aborda la historia de Mariné y Goyo, un matrimonio de élite porteño en el cual él es canciller y ella la dueña de un canal de televisión. Su relación comienza en la década de 1980 cuando se conocen durante una carrera de tortugas en el Cabo San Lucas, en el marco de un hotel de lujo sobre el Pacífico mexicano. Desde estas primeras páginas, Puig hace eco de ciertas visualidades que suponen las jerarquías y sus exotismos. El correr de estos pequeños reptiles hacia la costa en búsqueda de libertad resuena en la historia junto a otras metáforas de diversos encorsetamientos.

El amor de Goyo y Mariné es relatado a lo largo de cuatro décadas y tiene la particularidad de que cada uno puede ver al otro en diversas tonalidades de azul a medida que el tiempo transcurre. El autor explica que ese color posee la paleta de mayor espectro y la que se acerca a una oscuridad profunda. A diferencia de los rojos más revolucionarios, el azul se asocia en ocasiones con el prestigio, la compostura, la autoridad y la realeza. La pareja protagonista vive inmersa en un mundo de apariencias que se potencia y tensiona a partir de la mirada de los otros.

Revisitar acontecimientos

Los cinco capítulos del libro viran entre lealtades familiares, la intimidad de los hombres de medios, el poder del servicio, un sordo llamado a la guerra y los costos de las traiciones. Procesos políticos y sociales trascendentes como el ascenso del kirchnerismo, la elección de Jorge Bergoglio como Papa o el auge de las empresas de telecomunicaciones, dan contextos concretos a los personajes de la novela y llevan al lector a revisitar acontecimientos históricos claves.

Diego Puig y un nuevo libro: el autor tucumano 
presenta “Los Azules”

A lo largo del relato, los personajes se expresan a través de frases contundentes como “El lujo es impunidad”, “Olvidar es un estado activo”, “La corrupción es un sistema de distribución y el que no entiende eso vive en un mundo de fantasía”, “Nosotros somos nuestros privilegios”, “La justicia no tiene nada que ver con el amor. Casi todo lo contrario”, las cuales van abriendo debates en los lectores y se enlazan con juegos de poder que competen a Goyo y Mariné y al círculo de sus allegados más directos como su único hijo Bernardo. Este, ante una madre indiferente, se muestra fóbico al contacto y a la profundidad de los vínculos, practicando con asiduidad el alejar a personas de su vida a través del gesto continuo de eliminarlas de su teléfono.

La historia está también salpicada por chipas de sarcasmo, humor y errores de cálculo. Las escenas eróticas ponen el foco en un deseo que transgrede los límites más allá de lo conveniente y que aborda triangulaciones incestuosas. Hay una escena que se repite. En la cocina, Mariné ralla zanahorias en un juego performático en torno al control, el hastío, el refugio, la ansiedad y el aislamiento. Zanahorias naranjas, el color complementario del azul.