La expectativa por el partido de San Martín frente a Gimnasia y Tiro se vive en las calles salteñas, pero esta vez con un matiz diferente. Tras los preocupantes episodios de abuso policial sufridos por los hinchas del "Santo" hace poco más de una semana durante el encuentro de Copa Argentina en el Estadio Martearena, el viaje a Salta se configuró bajo un escenario de total cautela.
Muchos fanáticos optaron directamente por quedarse en la provincia para evitar nuevos malos tragos, una decisión influenciada también por el hecho de que el Departamento de Socios del club no coordinó los habituales colectivos de traslado para esta ocasión. Sin embargo, el sentimiento no sabe de distancias y algunos centenares de hinchas se las ingeniaron para decir presente en "La Linda".
Familias en autos y amigos en colectivos de línea: las alternativas para viajar
Ante la falta de una caravana oficial, otros planes se pusieron en marcha. Las calles cercanas al Gigante del Norte cuentan, algo más de una hora antes del encuentro, con una fuerte presencia de familias que viajaron en vehículos particulares y grupos de amigos que recurrieron a los colectivos de línea comercial para evitar las habituales complicaciones y requisas de los micros de hinchadas.
Diego Díaz es uno de los simpatizantes que llegó junto a su hijo, su hija y su esposa. "Llegamos temprano, tipo una de la tarde. Hubo algunas vueltas para entrar porque te mandaban de un lado, para el otro, pero por suerte está mucho más tranquilo", relata. "Vinimos en auto con los chicos y la policía pregunta, pero no hay tanto retén ni demoras como otras veces, seguro por la cantidad de gente", añade.
Por su parte, el micro de línea fue la opción ideal para quienes buscaron evitar complicaciones camineras. Emiliano, Leandro y Francisco, tres jóvenes que viajaron juntos, destacaron la tranquilidad con la que esta vez se mueve el público tucumano en la ciudad. "No nos pararon para nada, hasta nos cruzamos con policías que nos indicaban amablemente dónde quedaba la cancha. Nos estamos tomando algo fresco y no molestan", celebran.
Un operativo menos estricto y el reclamo de fondo
A diferencia de la extrema tensión que se respiraba una semana atrás, el clima actual en Salta es de calma. La flexibilización de los controles policiales responde, en parte, al reducido cupo de entradas otorgadas para el público visitante (solo 650 localidades).
Aun así, el malestar por el trato recibido históricamente en los operativos de frontera sigue latente en el inconsciente colectivo de la hinchada. José, otro seguidor, resumió el sentir de muchos ante los micrófonos. "Tenemos la enfermedad de quererlo al club y seguirlo a todas partes, pero a donde vamos nos tratan como delincuentes y no todos somos así. Nosotros venimos a dejar plata a la provincia, a consumir, y lo único que queremos es vivir el fútbol como un espectáculo en paz", sostiene.
A pocas horas del pitazo inicial, las banderas rojas y blancas ya se despliegan en las calles salteñas, reflejando las sonrisas de grandes y chicos que, a pesar de los antecedentes y las restricciones, viajaron para demostrar que la pasión por San Martín no tiene lógica.