La cuarta Marcha Federal Universitaria reunió ayer a cientos de personas en Tucumán en reclamo al gobierno de Javier Milei por la inmediata aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso el año pasado y respaldada por dos fallos judiciales que ordenan al Ejecutivo cumplirla.

La movilización partió desde el Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) hacia plaza Independencia y estuvo integrada por estudiantes, docentes, no docentes, egresados y autoridades universitarias. A lo largo del recorrido se sumaron transeúntes del microcentro y personas que observaban el paso de las columnas desde bares y cafés.

Desde las puertas del Rectorado, estudiantes, algunos decanos y el rector Sergio Pagani leyeron un comunicado del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) antes de iniciar la marcha. Más tarde, frente a Casa de Gobierno, la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt) montó un escenario donde se pronunciaron dirigentes gremiales y docentes.

Entre los cánticos y carteles predominaron las críticas al Gobierno nacional por el ajuste presupuestario. También hubo referencias a la investigación por presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y cuestionamientos al gobernador Osvaldo Jaldo por el acompañamiento de legisladores tucumanos a iniciativas del oficialismo nacional.

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El acto central de la jornada se realizó en la Ciudad de Buenos Aires, donde participaron dirigentes del Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical y el PRO. En el documento leído por representantes del CIN, la Federación Universitaria Argentina y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales advirtieron que las transferencias a universidades nacionales acumularon una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026 y denunciaron que los salarios universitarios atraviesan “su nivel más bajo de los últimos 23 años”.

Salarios y renuncias

“Estamos acá porque el Poder Ejecutivo de la Nación está desoyendo los mandatos del Congreso y de la Justicia, lo cual lo convierte en un gobierno autoritario. No se trata solo de un ataque a la universidad sino de un ataque a la democracia”, afirmó el decano de la Facultad de Medicina, Mateo Martínez.

Según planteó, el desfinanciamiento impacta directamente sobre el acceso a la educación superior. “Lesiona la calidad educativa y sobre todo vulnera la equidad porque quien puede seguir estudiando quizás tiene una economía acomodada y el primero que abandona es aquel que está sufriendo los efectos del desfinanciamiento severo que hizo caer los sueldos en casi un 50%”, sostuvo. Martínez también alertó sobre el éxodo docente dentro de la UNT. “En el último año he visto tantas renuncias docentes como en los 10 años previos”, resumió.

Marcha Federal Universitaria: "No se trata solo de un ataque a la universidad sino de un ataque a la democracia"

La preocupación por el deterioro de las condiciones académicas fue compartida por Horacio Brizuela, profesor de Física en la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología. “Soy testigo de cómo se está derrumbando todo. No solo la falta de infraestructura en las facultades, sino también la baja matrícula y la falta de equipamiento para dar una docencia de calidad”, expresó. El docente cuestionó además el rumbo del ajuste nacional. “La excusa del Gobierno de que no hay plata es mentira. Se está decidiendo destruir lo público, que es el tejido social de la Argentina”, afirmó.

Viviana Rodger, también docente en la Facultad de Ciencias Exactas, señaló que las renuncias afectan especialmente a las nuevas generaciones. “Los docentes jóvenes, que ven posibilidades más atractivas fuera de la universidad, son los que están renunciando y nos está costando atraer profesionales”, indicó.

El costo de estudiar

Entre los estudiantes, las dificultades económicas también aparecieron como una constante. Verónica Daud, alumna de Artes Visuales, contó que sostener la cursada “cuesta bastante” por los gastos de movilidad y materiales. “Las becas ayudan, pero no las actualizan”, lamentó.

En tanto, Oriana Ruiz, estudiante de Psicología oriunda de Tierra del Fuego, describió problemas edilicios. “Nuestros salones no dan abasto, no tenemos aire y los baños están muy sucios. Me vine a estudiar en Tucumán porque en mi provincia no tenía la posibilidad. El recorte de presupuesto nos afecta y por eso marchamos”, explicó.

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La movilización también contó con la presencia de familiares de estudiantes. Viviana Coronel contó que decidió participar porque considera que “la universidad representa el futuro del país”. “El que no puede estudiar está totalmente excluido del sistema. Mi hijo estudia programación y me comenta cómo muchos compañeros tienen que trabajar y algunos hasta se están quedando sin empleo”, relató.

Mario Rubén Vera, egresado de la Universidad Tecnológica Nacional y con estudios de posgrado en la Universidad de Buenos Aires, destacó el rol de la educación pública en la movilidad social. “Tengo mucho que agradecer a la universidad estatal y pública por la calidad de educación que brinda. La intención de este Gobierno es desindustrializar el país y con eso ataca a la educación, que permite que sectores medios y bajos accedan a títulos profesionales”, afirmó.