La apreciación del tipo de cambio real durante el primer cuatrimestre del año volvió a encender el debate sobre el costo de vida en dólares en Argentina. Mientras el dólar se mantuvo contenido por la fuerte oferta de divisas y la inflación retomó un ritmo más acelerado, distintos estudios privados advirtieron que el país perdió competitividad de precios frente a otras economías y se encareció en varios rubros de consumo, especialmente alimentos, indumentaria y bienes durables.

Según datos del Banco Central (BCRA), el tipo de cambio real alcanzó en abril su nivel más bajo desde mayo de 2025. El indicador quedó por debajo de los registros de 2017, aunque todavía por encima de los observados en 2015, en otros períodos caracterizados por atraso cambiario.

La estabilidad cambiaria de los primeros meses del año estuvo impulsada por el ingreso de dólares provenientes de la cosecha de trigo, el avance de la cosecha gruesa de soja y maíz y las colocaciones de deuda privada. Al mismo tiempo, la inflación se aceleró por ajustes en precios regulados, aumentos puntuales -como en la carne-, factores estacionales y la persistencia de una fuerte inercia inflacionaria. En marzo, el IPC marcó una suba de 3,4%, la más alta en un año, consignó el diario "Ámbito". 

En este contexto, la Fundación Mediterránea actualizó una comparación de precios entre Argentina y otros nueve países: Brasil, Chile, México, Estados Unidos, Francia, Polonia, Australia, China y Corea del Sur. El estudio tomó como referencia productos representativos de la canasta de consumo local.

El informe mostró que el mayor encarecimiento relativo se dio en alimentos y bebidas. Mientras en diciembre del año pasado el 39% de los productos relevados eran más caros en Argentina que en el resto de los países analizados, en abril la proporción trepó al 47%.

Entre los productos con mayores diferencias de precios aparecen la carne vacuna, con valores entre 40% y 60% superiores; la cerveza, entre 34% y 46%; y las papas, entre 15% y 26%.

El trabajo elaborado por Marcelo Capello y Gaspar Reyna, del Ieral, indicó además que China y Brasil son los países donde más productos resultan más baratos que en Argentina. En el extremo opuesto, Australia aparece con todos los bienes seleccionados por encima de los valores locales, mientras que Estados Unidos y Francia también presentan precios más elevados.

En bienes durables e indumentaria, Argentina volvió a posicionarse como uno de los países más caros de la comparación. El 81% de los productos relevados mostró precios superiores a los del resto de las economías analizadas, una situación especialmente visible en autos, motos, electrónica, ropa y calzado.

“Existen cuatro productos entre los 10 analizados en los que Argentina presenta precios más altos que todos los demás países incluidos en la comparación: freidora de aire, jeans, vestidos y zapatillas”, detalló el informe.

La base de datos Numbeo, que releva precios en 100 países, ubica además a Argentina como el país más caro en vestidos de marcas internacionales como Zara o H&M. También aparece en el sexto puesto en zapatillas deportivas y séptimo en jeans.

Los autores del estudio atribuyeron estas diferencias principalmente a la combinación de protección comercial y elevada carga tributaria interna, aunque señalaron que una mayor apertura económica y ciertas reducciones impositivas ayudaron a moderar parte de la brecha.

En servicios familiares y personales, el país resultó más caro en el 34% de los casos analizados, frente al 32% del relevamiento anterior. Los precios más altos se observaron en restaurantes, mientras que Argentina se mostró relativamente más barata en gimnasios, colegios privados, transporte público, combustibles y expensas.

Por su parte, el Índice Mensual de Precios Relativos elaborado por Fundar reflejó que en febrero Argentina se encareció 2,9% respecto del promedio de América Latina, con mayores subas en vivienda y servicios, alimentos y restaurantes.

Sin embargo, desde la asunción de Javier Milei, el país todavía se mantiene 4% más barato que el promedio regional. Los rubros relativamente más caros son restaurantes, indumentaria y comunicaciones, mientras que los precios más bajos se registran en salud, alcohol y tabaco, y educación.

A diferencia de otros períodos de apreciación cambiaria, actualmente no se observa un fuerte deterioro de la cuenta corriente. En ese sentido, la Fundación Mediterránea sostuvo que la expansión esperada en las exportaciones de petróleo, gas y minería podría permitir un tipo de cambio real más bajo que el promedio histórico sin comprometer la sostenibilidad externa.

Para la entidad, el techo actual de la banda cambiaria, cercano a los $1.720 y similar al valor real observado tras la salida del cepo durante el inicio del gobierno de Mauricio Macri, “no parece ser un nivel inviable a futuro” dadas las perspectivas de crecimiento de las exportaciones.