Hoy a las 21 se estrenará en La Colorida (Mendoza 2.955) “El sueño de los serbios”, una obra del grupo Tajo que propone una experiencia teatral atravesada por recursos cinematográficos, diseño sonoro inmersivo y una fuerte exploración sobre la intimidad de los personajes.

La puesta, dirigida por Nicolás Aráoz, comenzó a gestarse a fines de 2019 a partir de cuentos del escritor Máximo Chehin incluidos en los libros “Salir a la nieve” y “Vista al río”. Sin embargo, el proyecto fue transformándose con el tiempo, especialmente durante la cuarentena por covid, cuando el trabajo virtual abrió nuevas posibilidades narrativas.

“En principio era un proyecto teatral, pero cuando entramos en la pandemia y seguimos trabajando de manera virtual empezó a surgir una relación más natural con lo cinematográfico”, explicó Aráoz. A partir de allí, el grupo comenzó a investigar una puesta con “una impronta más cinematográfica”, línea que Tajo ya venía explorando en otras producciones.

La obra terminó convirtiéndose en una propuesta híbrida entre teatro y cine, donde el sonido ocupa un lugar central. El diseño sonoro fue desarrollado por Fernando Galucci, incorporando técnicas de Foley -los efectos sonoros que recrean los sonidos cotidianos en las películas- y una narrativa acústica que busca sumergir al espectador dentro de la escena.

“Hoy tenemos un espectáculo inmersivo que mezcla el teatro y el cine de una manera bastante novedosa para nosotros”, señaló el director. En el trabajo técnico también participó Mateo Carvajal, quien colaboró en el desarrollo de la puesta sonora y tecnológica.

La historia se sitúa en un edificio habitado por personas solas y parejas que apenas se relacionan entre sí. Como en la película “La ventana indiscreta” de Alfred Hitchcock, el público se convierte en observador de las vidas privadas de esos personajes, atravesadas por recuerdos, pensamientos y distintos puntos de escucha.

Huellas

La dramaturgia también toma elementos de la novela “Cuadra”, también de Chehin, donde aparecen las huellas de quienes habitan una ciudad y las pequeñas historias que conviven en un mismo espacio urbano.

Un allanamiento policial en uno de los departamentos funciona como punto de partida de la trama. Algunos personajes están directamente involucrados, mientras otros apenas escuchan lo que ocurre desde sus habitaciones. Esa fragmentación de perspectivas es uno de los ejes de la obra.

“La idea de los distintos puntos de escucha de las personas que viven en el edificio es algo que está muy en juego y que me interesa mucho”, explicó Aráoz.

El director destacó además el extenso proceso de investigación actoral detrás del espectáculo. “Se trabajó mucho sobre la biografía de los personajes y sobre acercar a los actores a esas vidas”, comentó. La actuación, agregó, busca un tono naturalista y cinematográfico: las voces están amplificadas y no proyectadas de manera teatral tradicional, mientras que los sonidos internos -como pensamientos, respiraciones o latidos- forman parte activa de la escena. “Es un desafío enorme, un trabajo de búsqueda que abre hacia lo experimental”, resumió.

El elenco está integrado por María Bobillo, Vincent Degelcke, Ivanna Cruz, Paulina Cerviño, Ramiro Fagalde Busquets, Cynthia Avellaneda, Magdalena Castro López, Sebastián Rolfo y Darío Molleker. La asistencia de dirección y producción está a cargo de Verónica Quiroga. El diseño de arte es de Flor Vivas y Rodro Cañás.

“El sueño de los serbios” se presentará los sábados de mayo y junio, siempre a las 21, en La Colorida.