La solidaridad es una virtud que debe ser destacada. Siempre es bienvenida; y en numerosas oportunidades desde esta sección destacamos lo que el sector agroindustrial y ganadero hace en pos de los demás.

El jueves, LA GACETA publicó un interesante artículo que destaca que mediante la red conformada por organizaciones sociales, por empresas, por voluntarios y por representantes del Estado se siguen articulando esfuerzos para ayudar a los más necesitados.

Es necesario destacar la función del Banco de Alimentos, que además de hacer lo que lleva haciendo desde hace mucho tiempo -dar de comer a mucha gente- ahora quiere dar un paso más, para transformar esa ayuda en un compromiso sostenido y estratégico. Esto propone el programa “Impulsores de Cambio Social”, que plantea que se dejen atrás las acciones aisladas para consolidar alianzas anuales, con impacto medible y con participación activa de distintos actores de la comunidad.

El año pasado, 1.203.700 kilos de alimentos se transformaron en 3.611.100 de platos de comida, con los cuales 138 organizaciones sociales lograron dar de comer a 65.545 personas -de estas, un 44% son niños de entre 0 y 12 años-.

Queremos destacar que el Banco de Alimentos de Tucumán sabe y conoce perfectamente la situación social del país, en la que más de 4 millones de chicos no comen lo suficiente y padecen trastornos alimenticios. Esto lo confirma el informe de 2024 del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que todos los años difunde un estudio sobre esta situación. Esto muestra que aun con las medidas tomadas -entre ellas, el aumento de la ayuda del Estado- la pobreza infantil no desciende, y afecta duramente a los chicos de entre 0 y 17 años. La inseguridad alimentaria golpea a más de un 30% de los menores de edad. Más 4,2 millones de chicos tienen problemas para comer en nuestro país.

Sin duda que la Argentina viene atravesando una grave situación económica y social. Esta situación viene desde hace un tiempo: una inflación galopante, que repercute en un incremento de costos de los alimentos y de casi todos los insumos utilizados para la producción de cualquier bien. Todo esto empuja aun más hacia arriba los índices de pobreza, lo que significa que muchas personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas, como la alimentación.

Como lo indica el informe de la UCA las ayudas sociales no bastan para paliar esta situación. Pero es destacable lo que estas organizaciones hacen por el bien de la comunidad.

El Banco de Alimentos de Tucumán, nació en 2002. Se trata de una organización sin fines de lucro que contribuye a reducir el hambre, a mejorar la nutrición y a evitar el desperdicio de alimentos.

Desde sus inicios trabaja buscando ser el puente entre los que sufren de hambre y aquellos que desean colaborar por medio de un canal transparente y eficiente, que les garantice que su donación llegará a miles de personas que no tienen asegurada su alimentación.

En la vida cotidiana y por diversas situaciones se desperdician alimentos a pesar de que se encuentran aptos para que sean consumidos. Muchas toneladas se desperdician; y el intento por recuperar parte de ese volumen es una acción muy valorable. Eso hace el Banco de Alimentos de Tucumán desde hace ya unos 24 años.

Desde 2002, esta entidad rescata alimentos que reciben en donación por parte de industrias alimenticias, de supermercados y de distribuidores. Se trata de alimentos que salieron del circuito comercial, pero que están perfectamente aptos para ser consumidos. El Banco de Alimentos de Tucumán le da valor social a los alimentos que perdieron valor comercial: productos con fecha de vencimiento cercana, excedentes de producción, errores de envasado, entre otros.

Muchas veces, estas donaciones que reciben no llegan a cubrir la necesidad nutricional y alimentaria en cuando a cantidad de los beneficiarios. Debido a ello, desarrollaron campañas de recaudación de fondos para adquirir los alimentos que no logran conseguir mediante las donaciones.

Como todos sabemos y palpamos, la crisis en el país nos sigue afectando. Y a pesar de esto, los productores agrícolas y ganaderos de la provincia y de la región, que sufren las inclemencias climáticas, sumadas a las sociales, económicas y las políticas agropecuarias erradas que se dan en el país desde hace muchos años, continúan demostrando que la solidaridad sigue siendo parte de su esencia. Y lo hacen por medio de organizaciones como la Fundación Banco de Alimentos.

Sin duda que si esta organización solidaria continúa con el camino trazado, como lo sigue haciendo con esta nueva iniciativa, la colaboración del sector productivo tucumano y regional continuarán apoyando, por medio de esa destacada acción, que es donar alimentos para aquellas personas vulnerables que actualmente viven en nuestra provincia y región.