Una muerte violenta, 20 años de investigación y ningún culpable. Esa es la síntesis del caso Lebbos. A Paulina la mataron el 26 de febrero de 2006 y, a pesar de que se condenó a funcionarios del Ejecutivo, a la cúpula policial y hasta a un fiscal, nadie fue capaz de identificar al homicida. Lo dijo el juez Fabián Fradejas, uno de los integrantes del Tribunal, al explicar el fallo con el cual decidieron absolver a César Soto, imputado por el homicidio de su ex pareja, y a Sergio Kaleñuk, quien llegó al debate acusado por encubrimiento agravado: no había ni una prueba.
Soledad Deza es la representante de Leticia Nieva. Ambas llevaron adelante la querella cuando se condenó al ex fiscal Carlos Albaca. Hoy, la abogada reflexionó sobre lo ocurrido en el nuevo juicio. En diálogo con LA GACETA advirtió que “este es uno de los problemas que enfrenta la sociedad cuando quienes tienen que hacer su trabajo para esclarecer los crímenes no lo hacen y al contrario, destruyen o hacen desaparecer las pruebas”. “El ex fiscal Carlos Albaca fue condenado en 2021 por eso, por encubrir el crimen de Paulina Lebbos haciendo desaparecer las pruebas que permitirían conocer la verdad de su muerte e identificar a los culpables. Y hoy el resultado que la familia de la víctima sufre es ese: el de confirmar que la verdad permanecerá oculta porque el Estado que tenía la obligación de investigar con debida diligencia reforzada, encubrió el crimen”, agregó.
Leticia, la hija de Paulina Lebbos, y su reflexión tras el fallo: “Es vivir con dos ausencias, la de mi mamá y la de la verdad”Según la abogada, “el uso del tiempo como dispositivo de poder también se revela como central en este caso ya que una investigación penal debe ser eficiente y eficaz, pero también oportuna, porque el tiempo también sentencia sobre la imposibilidad de conocer la verdad”.
Preguntas
“Cuando el Poder Judicial empaña la verdad, la democracia se pone en riesgo. La venda de la justicia es para asegurar que no habrá favoritismos y que la gestión jurisdiccional de los conflictos será lo más objetiva posible, no para que deje de ver lo que debe mirar”, afirmó. En ese sentido, recordó sus palabras en el cierre del alegato durante el juicio contra Albaca. En ese momento ella dijo: “¿Cuánto vale crecer en escenario de juzgados y fiscalías a consecuencia de una desidia judicial o negligencia estatal a la hora de poner un punto final en una investigación? ¿Cuánto vale la duda perpetua de saber si su padre biológico fue quien mató a su madre o qué tanto participó en ese crimen? ¿Cuánto vale el sufrimiento continuo de pasar una vida siendo la hija de Paulina, víctima de un femicidio impune de los hijos del poder? ¿Cuánto vale tener que hacer un juicio para cambiar el apellido y poder gozar de una identidad autónoma por fuera de la tragedia personal? ¿Cuánto vale la destrucción de los lazos familiares a temprana edad? ¿Cuánto vale la decisión de vivir en otra provincia por que Tucumán huele a muerte y a sangre para siempre?”. Según la abogada, estas mismas palabras se aplican para lo que sucedió el miércoles en la sede el fuero penal. Se llegó a un juicio por homicidio, y no hubo ni una prueba para demostrar quién fue la persona que realmente mató a Paulina.