El rostro cubierto por las manos, quebrado por el dolor y la impotencia. Así se lo vio a Alberto Lebbos al conocer el desenlace del juicio por el crimen de su hija, Paulina Lebbos, asesinada en 2006. La escena, cargada de angustia, resumió dos décadas de lucha que, una vez más, chocaron contra una pared.
El Tribunal de la Sala III resolvió absolver a César Soto por el beneficio de la duda, tras 14 jornadas de debate oral. Los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica concluyeron que las pruebas presentadas por el Ministerio Público Fiscal no alcanzaron el grado de certeza necesario para dictar una condena a prisión perpetua.
El veredicto también formalizó la absolución de Sergio Kaleñuk, hijo del ex secretario de la gobernación de José Alperovich, Alberto Kaleñuk, quien llegó al final del proceso sin una acusación en su contra.
La decisión dejó un profundo malestar en la familia de la joven estudiante de Comunicación Social. Apenas conocida la resolución, Lebbos no ocultó su desazón y lanzó duras críticas contra el sistema judicial. “20 años pidiendo que investiguen, 20 años protegiendo delincuentes, esta es la justicia que tenemos en Tucumán”, expresó con la voz atravesada por la bronca.
El padre de Paulina insistió en que el fallo refuerza la sensación de impunidad. “Sigue el muro de impunidad. No hay la menor duda de que están protegiendo a los asesinos de Paulina”, afirmó. En ese sentido, también apuntó contra el ministro fiscal Edmundo Jiménez, a quien responsabilizó por el desarrollo de la causa.
Lebbos también hizo referencia a la ausencia de la querella en esta instancia. “La querella no está acá porque no hay plata”, señaló.
Lejos de dar por cerrada la lucha, el padre de la joven dejó en claro que continuará reclamando justicia. “Sigan protegiendo asesinos. Ahora vamos a seguir insistiendo”, concluyó.