Copahue es un pueblo donde la tierra arde, donde el borboteo de su interior marca los ritmos de una aldea que se mueve según el latir del volcán. El agua que brota hirviente, que ruge con violencia y que se desprende por el suelo dicta los tiempos en un pequeño poblado escondido en el borde de la Argentina. Sus habitantes hacen su vida acostumbrados a la amenaza del coloso que lo custodia, considerado uno de los más riesgosos de la nacionalidad.

Bosques milenarios, volcanes y playas: cómo es visitar este surreal pueblo de montaña argentino

Casi al pie de un volcán activo, en la villa de Copahue, en Neuquén, existe una tranquilidad inquietante para los foráneos. El asentamiento, ubicado a pocos kilómetros del gigante despierto, se adapta a las disposiciones de este macizo. Así es que al caminar por este rincón es posible hallar las grietas en el suelo que indican que el calor interno de la montaña está calentando el agua subterránea. Las huellas de vapor dejan constancia de todo lo que sucede hacia dentro.

El secreto de las canillas públicas

Al visitar Copahue no será necesario recurrir a un bar o a una estación de servicio para resolver uno de los problemas frecuentes de los viajeros argentinos. Tampoco será costoso, ya que las canillas públicas dispuestas por la localidad ofrecen el recurso hídrico a la temperatura perfecta para llenar el termo del mate. Calentada directamente por el cráter homónimo, el agua que llega es producto de un sistema que nunca cesa en su dinamismo.

El líquido termal de Copahue está alimentado directamente por el sistema del estratovolcán que se encuentra en lo alto. Este pueblo es conocido por sus propiedades terapéuticas, piletas naturales y lagunas volcánicas, cargadas de minerales que, según estudios y tratamientos médicos, se utilizan para afecciones en la piel y problemas respiratorios gracias a la vigencia de una fuerza que sigue viva bajo los pies de sus habitantes.

Un santuario en medio del peligro

Este rincón del noroeste neuquino, bautizado por los mapuches como "lugar de azufre", forma parte de la mística Ruta del Pehuén y se erige a 2.100 metros sobre el nivel del mar. Apenas a 18 kilómetros de Caviahue, la zona es un santuario estacional: debido a las intensas nevadas que cubren el paisaje de blanco absoluto, el centro termal solo abre sus puertas entre noviembre y mayo, cuando el clima de alta montaña permite que el asombro de los visitantes se mezcle con el vapor de las vertientes.

El volcán Copahue, a 2937 metros sobe el nivel del mar,  forma parte del Complejo Volcánico Caviahue-Copahue (CVCC), cuya historia eruptiva se remonta a 125.000 años atrás aproximadamente. Constituye un estratovolcán de flancos tendidos, emplazado en el borde occidental de una depresión volcano-tectónica que aloja al lago Caviahue y está compuesto mayormente por coladas de lava de roca andesítica y basáltico-andesítica, y depósitos piroclásticos subordinados. En su cima se reconocen nueve cráteres donde uno solo está activo. Este contiene un lago ácido y presenta actividad fumarólica permanente.

Este volcán está considerado como el de mayor riesgo de la República Argentina, debido a  la existencia de las localidades de Caviahue y Copahue, ubicadas en un radio de 8 km del cráter del volcán. La Villa Termal de Copahue y el centro de ski de Caviahue atraen gran cantidad de turistas en verano e invierno que incrementan de modo significativo la población estable de ambas localidades.