Hay rutas que son el destino. El recorrido es una completa experiencia de disyuntivas, que van entre quedarse o seguir avanzando. Pero los pasajeros también pueden ser algo casi perdurable si tan solo se desacelera un poco y se goza de uno de los paisajes más lindos de la Argentina. Para algunos será de pasada hasta Cachi o Payogasta, a otros simplemente les movilizará llegar a un paraje que no admite estancias, solo un deleite efímero. Cuesta del Obispo es un tramo escénico espectacular y una de las vías más bellas del país, situada bastante cerca de Tucumán como para aprovecharla.

Bosques milenarios, volcanes y playas: cómo es visitar este surreal pueblo de montaña argentino

Derecha, izquierda, serpenteo, subida, curva, contracurva, perderse en la ambigüedad del sendero por Cuesta del Obispo resulta una vivencia deseada por los viajantes. Mientras se sortea la silueta intrincada del trayecto, las vistas panorámicas de los Valles Calchaquíes se ponen al alcance de la mano. La Quebrada de Escoipe, el Valle Encantado y el Parque Nacional Los Cardones se abren a la mirada sin recelo, mientras se escala por las nubes en un viaje que no tiene punto de llegada.

La majestuosidad de la Ruta 33

Cuesta del Obispo es un tramo sinuoso y extraordinario de la Ruta Provincial 33 de Salta. Por 60 kilómetros, la magnificencia de la provincia vecina se hace accesible a la vista. Todas las montañas que circundan la localidad de Cachi guardan una suntuosidad única e imponente. La escenografía vallista aparece poco a poco, guionada en una secuencia que solo la naturaleza puede disponer. Paulatinamente los cerros se tiñen de tonalidades, las rocas de matices rojizos, amarillos o violáceos se juntan y entremezclan. La vegetación puneña completa la postal con los salpicados de cardones.

El camino se hace más empinado, mientras el vehículo rodea la cornisa. Allí se asciende en medio de un paisaje de pastizal de altura. Los animales salvajes y domésticos saludan más arriba, mientras los picaflores y los cóndores sobrevuelan en una armonía perfecta. El punto máximo del recorrido está en el mirador Piedra del Molino, a más de 3800 metros sobre el nivel del mar. Si aún no se estaba convencido de la grandeza del trazado, este lugar puede persuadir a los indecisos. Desde aquí se aprecia una extraordinaria vista de la Quebrada de Escoipe. En este sitio se encuentran una pequeña capilla de pórfido y una pieza de moler tallada en granito de varias toneladas, que da nombre al lugar.

Historia y leyenda entre las nubes

Ese nombre que hoy se pronuncia con naturalidad encierra una historia de fatigas coloniales. Cuenta la leyenda —y los registros— que en 1622 el Monseñor Cortázar debió pernoctar a mitad de la subida ante el lento y agotador avance de su comitiva hacia Cachi; lo que nació como la "Cuesta de la dormida del Obispo" terminó simplificándose en la denominación actual. Pero la cronología de este zigzagueo de 60 kilómetros es mucho más antigua: fue testigo del desarraigo de los pueblos nativos y del paso de las mulas que, hasta principios del siglo XX, desafiaban el antiguo rumbo "tropero". Hoy, la ruta se presenta ancha y bien conservada, aunque su pavimentación es caprichosamente irregular debido a una falla geológica de tonos amarillentos que atraviesa la montaña. Incluso, al pasar por el paraje La Herradura, el mapa regala un dato curioso para los amantes de la minería: allí fue donde, en 1959, se descubrió uranio en suelo salteño por primera vez.

Opciones para un viaje inolvidable: cómo llegar desde Tucumán 

Para visitar una de las carreteras más lindas de Argentina no es necesario trasladarse demasiado. Ubicada en la provincia limítrofe de Tucumán, los viajeros deben dirigirse al sector que lleva a Cachi, lo que implica una pequeña aventura donde se debe decidir si se quiere ir rápido o pasear. La vía más directa se halla por Salta capital, desde la RN 9 subiendo hacia el oeste por la RP 33, un tramo de 370 kilómetros que llega hasta Cuesta del Obispo.

Si se desea que Cuesta del Obispo sea el destino, ir por los Valles es la mejor opción. Se trata de un camino más largo y hasta celoso de quienes lo visitan, con pasajes de ripio y algunos obstáculos, pero es de los más hermosos de la nación. Son aproximadamente 440 kilómetros que llevan desde Tucumán, luego Tafí del Valle, Cafayate, Cachi por la emblemática RN 40 y la llegada de bajada hacia Salta a Cachi.