La voz de José Luis Chilavert no suele pasar inadvertida. Directo, filoso y muchas veces crítico, el exarquero paraguayo eligió esta vez el elogio. Y no fue uno más: apuntó alto. Muy alto. El destinatario fue Santiago Beltrán, el joven arquero de 21 años que viene ganando protagonismo en River y que tuvo una actuación determinante en la Copa Sudamericana.

“Argentina tiene que estar tranquila, puede soñar con tener al sustituto del 'Dibu' Martínez, sin lugar a dudas”, lanzó Chilavert, en una frase que rápidamente hizo ruido. No es menor: poner a Beltrán en la línea sucesoria de Emiliano Martínez implica un respaldo de peso, sobre todo viniendo de alguien que marcó una época en el arco sudamericano.

Pero el elogio no quedó solo en la proyección. Chilavert detalló aspectos puntuales del juego del arquero y remarcó que lo sigue desde su debut. “Tiene una personalidad importante para la edad que tiene”, sostuvo, al tiempo que valoró su autoridad en el área, especialmente al momento de salir a cortar centros, una cualidad que suele ser determinante en el puesto.

El análisis se profundizó al repasar su actuación frente a Red Bull Bragantino, en Brasil. Allí, Beltrán fue clave para sostener el resultado. Chilavert destacó, en primer lugar, la atajada de penal ante Eduardo Sasha, una intervención que consideró de alta complejidad por el contexto y la presión de jugar como visitante.

También hizo foco en una acción menos vistosa pero igual de importante: una salida en la que el arquero “se jugó el cuerpo” para cortar un centro atrás. “Eso no siempre se valora, pero es fundamental”, explicó, resaltando la valentía del juvenil para exponerse en situaciones de riesgo.

A su vez, subrayó dos respuestas ante remates desde fuera del área. Aunque a simple vista pueden parecer resoluciones accesibles, Chilavert remarcó la dificultad actual de esos disparos: “La pelota hoy toma mucha velocidad y movimiento”, analizó, dándole mayor dimensión a esas intervenciones.

En ese punto, incluso marcó una diferencia de criterio con Eduardo Coudet, quien había relativizado la exigencia que tuvo el arquero en ese partido. Para el ex Vélez, las atajadas de Beltrán no solo fueron complejas, sino decisivas para el resultado final.

El respaldo de Chilavert adquiere un valor especial por su perfil. No es habitual que el paraguayo entregue elogios sin matices, y mucho menos con semejante contundencia. Por eso, sus palabras no solo refuerzan el presente de Beltrán, sino que también lo posicionan como una de las grandes apariciones del año.

En un 2026 en el que River encontró respuestas en distintos sectores del equipo, el arco aparece como una de las noticias más positivas e inesperadas. Y si el crecimiento de Beltrán se sostiene, no solo será una solución para el club: también podría empezar a mirar, cada vez con menos distancia, el horizonte de la Selección.