Atlético encontró en el último partido frente a Banfield una certeza. Leonel Vega, el volante tucumano de 22 años que sumó ante el “Taladro” apenas su tercer partido en Primera, fue uno de los puntos más altos del equipo en el empate contra el equipo del sur bonaerense.
Aportó la marca y el equilibrio que Julio César Falcioni buscaba, redondeando una actuación que lo podría posicionar como una pieza importante del medio campo de cara al duelo contra River y el próximo semestre.
En diálogo con LA GACETA, el joven jugador compartió sus sensaciones tras su primera titularidad en el Monumental. “Estoy muy feliz. Traté de hacer lo que el cuerpo técnico me pide y, a medida que pase el tiempo, voy a intentar hacerlo mejor. A pesar de que el resultado no se dio, estoy muy contento por la oportunidad”, aseguró el juvenil al ser consultado por sus primeras impresiones luego del partido del domingo.
Ese sentimiento de felicidad se potencia por el respaldo del público. De hecho, el volante fue uno de los más aplaudidos en un partido en el que las críticas al plantel fueron una constante. “Sentí el apoyo del hincha, más que nada después del partido. Me llegaron mensajes de gente que no me conocía y que ahora me va conociendo; personas que trataron de apoyarme pese al resultado. Estoy muy agradecido con los que nos bancan en este momento”, señaló. Además, destacó el valor de su círculo íntimo. “Tener a mi papá, a mi mamá y a la mayoría de mi familia en la tribuna es una motivación especial. Para mí ellos son todo. Ellos me dan un plus aparte”.
Gran parte del rendimiento de Vega se explica en la decisión de Falcioni de ubicarlo, por primera vez, como “5” de contención. Las estadísticas respaldan lo que se percibió en la cancha: el manual del volante central, recuperar y distribuir.
Registró siete recuperaciones, cuatro intercepciones y un 94% de pases acertados (33/35), según “Data Atlético”, una cuenta de la red social “X” dedicada a registrar estadísticas del “Decano”.
“Esta vez me tocó jugar de ‘5’ solo, bien posicionado, y me sentí mucho más cómodo. El cuerpo técnico me pidió que jugara simple, a dos toques, y que tratara de estar siempre como opción de pase. A la hora de recuperar, que es mi fuerte y lo que me gusta, me sentí muy bien”, explicó el volante.
El ascenso de Vega fue meteórico. El año pasado jugaba en Reserva y esta temporada se sumó a los entrenamientos del plantel profesional, aunque inicialmente apenas integraba el banco de suplentes. Hoy, en un equipo que urgía por respuestas en el círculo central, él parece ser la solución. “Todo fue muy rápido, de un día para el otro. Te soy sincero: no lo esperaba. Hay momentos en los que todavía no caigo que estoy en Primera cumpliendo un sueño. A pesar del mal momento grupal, en lo personal siento una alegría enorme”, confesó.
Incluso, se permitió emocionarse al recordar el ingreso al campo el pasado domingo. “Mucho tiempo estuve en la tribuna diciendo: ‘¿cómo no me toca?’. Pasé por eso mucho tiempo y hoy lo estoy viviendo. Cuando entré a la cancha se me salían las lágrimas; no lloré para no quedar mal, pero lloraba de la emoción”, dijo visiblemente conmovido.
A disfrutar
Finalmente, aún masticando la bronca por el resultado pero enfocado en lo que viene, palpitó el cierre del torneo en Núñez. “Sabemos lo duro que va a estar el partido contra River, pero tengo que tratar de disfrutarlo porque son momentos únicos. Voy a dar lo mejor de mí; nos vamos a entrenar toda la semana para sacar el mejor resultado posible”, cerró Vega, que sueña con ser una de las caras del medio campo “decano” de ahora en adelante.