El consumo no repunta. Las pequeñas y medianas empresas, como el resto del aparato productivo, encuentra dificultades para cubrir los costos, en medio de una presión impositiva que, según los referentes de la actividad, es agobiante. Las perspectivas para lo que resta del año es de cautela: el 48% de los consultados prevé un mantenimiento de los niveles vigentes, frente a un 39,7% que espera una mejora y un 12,4% que vaticina un retroceso, de acuerdo con el último reporte de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Sobre la disposición para invertir, el 59,1% de los empresarios califica el escenario presente como no apto para nuevos desembolsos, en contraste con el 13,1% que lo considera una oportunidad. Asimismo, el 27,7% de la muestra no manifiesta una definición concreta al respecto.

Menos optimista es el reporte difundido por la Universidad Austral. La última medición de la encuesta de expectativas “Pyme”, liderada por el profesor Guillermo Fraile y realizada de forma semestral por IAE Business School, con respuestas recogidas entre enero y febrero, muestra un cambio significativo en las expectativas de las pymes argentinas: casi la mitad de los empresarios evalúa reducir su dotación de personal en los próximos seis meses.

Al sumar quienes afirman que “probablemente” lo harán (31,1%) con aquellos que ya lo tienen decidido (18,5%), el dato alcanza cerca del 50%, el nivel más alto de la serie relevada en los últimos años. Se trata de un salto relevante respecto de mediciones anteriores, donde esta posibilidad tenía un peso considerablemente menor.

“El dato más relevante de esta medición es el cambio en la dinámica del empleo. Por primera vez vemos que una proporción significativa de pequeñas y medianas empresas no solo dejó de pensar en crecer, sino que empieza a evaluar reducir su dotación, lo que refleja un escenario de mayor cautela y menor previsibilidad”, señala el docente del IAE Business School y responsable del relevamiento.

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La tendencia no sólo se observa en las expectativas. También crece la proporción de empresas que efectivamente redujeron personal en los últimos seis meses, alcanzando el 41,9% en la medición más reciente.

A esto se suma una dificultad estructural que se mantiene en el tiempo: más del 70% de las pequeñas y medianas empresas afirma tener problemas para conseguir el talento necesario para cubrir sus vacantes. Este fenómeno, persistente en los últimos años, configura un escenario complejo, en el que conviven restricciones para contratar con una mayor cautela en las decisiones de empleo.

Menor optimismo

El deterioro en las expectativas también se refleja en la mirada sobre el contexto general. La proporción de empresarios que espera una mejora en la situación del país en los próximos seis meses se redujo de manera significativa en el último año, pasando de niveles cercanos al 70% a poco más del 30%.

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En paralelo, crece la percepción de que la situación podría empeorar, lo que impacta directamente en las decisiones de inversión, contratación y planificación de las empresas. En este contexto, la presión impositiva se consolida como la principal preocupación de las pymes, desplazando a la inflación como eje central. Sin embargo, a diferencia de otros indicadores, este factor se mantiene como una constante dentro de la agenda empresaria. De hecho, ante la consulta sobre qué tipo de reforma tendría mayor impacto positivo en sus empresas, casi tres de cada cuatro empresarios señalaron a la reforma fiscal por sobre la laboral.

Escenario desafiante

Los resultados del relevamiento muestran un panorama marcado por la cautela. La combinación de menor optimismo, dificultades para contratar y una creciente evaluación de reducción de personal configura un escenario desafiante para las pymes en los próximos meses. En este contexto, las decisiones vinculadas al empleo aparecen como uno de los principales termómetros de la actividad y de las expectativas empresarias hacia adelante.