El salto de consumidor a creador ya tiene un camino claro en Tucumán. La Universidad Nacional de Tucumán lanzó una diplomatura pensada para quienes quieren meterse en la industria de los videojuegos sin experiencia previa, con una propuesta que mezcla teoría, práctica y trabajo en equipo.

La iniciativa surge desde la Escuela Universitaria de Cine, Video y TV y apunta a una formación inicial, pero completa. La idea es entender al videojuego más allá del entretenimiento: como producto cultural, tecnológico y expresivo. En ese cruce se arma el recorrido.

La cursada es híbrida. Combina clases virtuales con encuentros presenciales donde se trabaja sobre herramientas y dinámicas del sector. Durante las primeras semanas, todos los estudiantes comparten una base común: cómo funciona la industria, cuáles son sus etapas y qué lenguajes entran en juego.

Después llega la decisión clave. Cada participante elige una orientación y se mete de lleno en ese perfil:

- Programación.

- Arte 3D.

- Producción y diseño lúdico.

Ese tramo permite desarrollar habilidades específicas según el interés de cada uno, con foco en lo que hoy pide el mercado.

El cierre es el punto fuerte. Los estudiantes se organizan en equipos interdisciplinarios y desarrollan un videojuego propio, en una experiencia que replica el trabajo real dentro de la industria. Ahí se cruzan roles, tiempos de entrega y toma de decisiones.

Lo básico para anotarse

La diplomatura dura 16 semanas, con un total de 32 clases, y arranca el jueves 4 de junio. Piden secundario completo y no hace falta experiencia previa.

El costo total es de $240.000, dividido en cuatro cuotas de $60.000. La inscripción se confirma con el pago de la primera cuota.

La inscripción se puede hacer en: forms.gle/dr23M2V8LKhhQ8Nq8

Una puerta que se abre

El crecimiento de la industria de los videojuegos en Argentina ya no es una promesa lejana. Cada vez hay más estudios, proyectos independientes y oportunidades freelance. En ese contexto, contar con una formación inicial marca la diferencia.

Esta diplomatura no resuelve todo, pero sí ofrece algo clave: un primer paso concreto. Aprender, elegir un rol y salir con un proyecto propio bajo el brazo. Para muchos, puede ser el inicio de algo más grande.