Pocos técnicos arrancan una temporada con la presión de renovar casi todo un plantel y con la exigencia de pelear el ascenso desde el primer partido. Andrés Yllana lo hizo, y en su mano a mano con LA GACETA reconoció que era un desafío para todos, no solo para él.

"No es fácil armar un equipo de cero con las exigencias que tiene un club así. Y aparte, no hay margen: si no te anda, no tenés tiempo de esperar al mercado siguiente. Tenés que pedalear a toda velocidad desde el primer día", explicó. Eso hace que cada incorporación sea una apuesta que hay que validar rápido y en caliente.

Lo que más lo enorgullece no es el puesto en la tabla sino la respuesta humana del grupo. "Hemos cambiado un montón de jugadores, hemos ido rotando, y todos respondieron muy bien. Eso habla de un grupo muy metido y competitivo entre sí", destacó. En ese ambiente de competencia interna sana, Yllana ve la base del crecimiento del equipo.

La relación con el grupo va más allá de lo táctico. Cuando San Martín ganó de manera agónica en San Juan con un gol de Jorge Juárez, Yllana se tiró arriba de los jugadores en el festejo. Esa foto recorrió las redes. "Disfrutamos los momentos juntos. Hay un respeto muy grande, y lo principal es que aceptan la exigencia que el cuerpo técnico les presenta permanentemente", contó.

La competencia que hace crecer

La disputa por los puestos es otra de las claves que Yllana señala. Cuando le tocó dejar a Facundo Pons en el banco y apostar por otros, no dudó en hablar con él. "No es que no confío, confío en todos. Los que están afuera también le complican la vida a los que están adentro, y eso está muy bien", explicó. Esa tensión interna, bien manejada, es lo que según él eleva el nivel general del equipo.