La recolección de naranjas en el centro de San Miguel de Tucumán y en zonas aledañas desató múltiples quejas vecinales, con un punto en común: el estado en que quedaron las veredas y las calles luego de las tareas. Restos de frutas, hojas y ramas, superficies pegajosas y suciedad acumulada marcaron el saldo de los operativos, que en varios casos se realizaron a deshoras.

Sobre la calle Monteagudo, entre Santiago del Estero y Marcos Paz, los testimonios coinciden en que la intervención se hizo en horarios de madrugada y sin una limpieza inmediata posterior. “Ya estaba acostado yo; habrá sido entre la 1 y las 2. Gritaban, hacían desastres. No salí a ver porque sentí el ruido de los árboles y asocié que estaban sacando las naranjas; es algo que ya sé que va a pasar. Dejaron toda la roña en la vereda, un desastre”, relató Alberto, vecino de la zona -tiene un negocio justo abajo del edificio donde vive-.

Un portero de esa cuadra, también llamado Alberto, describió una escena similar: “Han dejado todos los restos amontonados en la vereda del frente”. La acumulación de residuos aparece como uno de los reclamos más reiterados entre los frentistas.

Romina, que trabaja en mantenimiento de otro edificio de esas cuadras, sumó detalles sobre el impacto en la rutina diaria. “Toda la vereda y la calle estaban sucias, con hojas, ramas y un montón de naranjas pisadas. Los vecinos del edificio se quejaron, y el jefe de mi compañera la llamó, y ella tuvo que dejar su puesto de trabajo y salir a limpiar la vereda”, contó. Según explicó, la suciedad obligó a intervenir en forma inmediata para evitar mayores inconvenientes.

El mismo panorama se repitió más adelante, por la misma zona del centro de la Capital. Fabián, portero de un edificio cercano, calificó como impresionante la cantidad de basura que vio cuando llegó a trabajar, a las 5. “Era una roña tremenda; impresionante la mugre. Siempre venían a hacer la recolección; cortaban las naranjas y al otro día bien temprano pasaba la empresa 9 de Julio y limpiaba. Pero ahora pasaron recién como a las 10. Yo ya la había limpiado el frente y el hall del edificio, porque hasta adentro había naranjas”, detalló.

Ya sobre Marcos Paz al 200, Candela, encargada de mantenimiento, describió una escena similar: “Estaba todo hecho un desastre, lleno de ramas tiradas. La empresa 9 de Julio no habían pasado a limpiar y siguió sucio hasta el mediodía. Yo limpié toda la vereda y la calle de frente al edificio apenas llegué a trabajar”.

Eduardo es portero de un edificio de Laprida al 600. Aunque precisó que por su cuadra todavía no se había hecho la recolección, contó que fue testigo de cómo quedó la cuadra de Catamarca al 200. “Se nota que a ellos les dijeron ‘sacá las naranjas’, y las sacaron. No importaba para sacarlas cortaban una rama o tiraban el árbol entero. Pegaban tirones, y así muchas ramas quedaron desparramadas por las calles y las veredas”, criticó.

Denuncian una “cosecha salvaje” de naranjas en el centro y alertan por los daños al arbolado urbano

Algo parecido señaló Sebastián, vecino de 25 de Mayo al 1.200. “Eran muchas personas; varios en moto y un par de camionetas donde cargaban las naranjas. No parecía algo oficial. Era todo muy improlijo, arrancaban las ramas para sacar la fruta”, señaló.

El trasfondo de estas quejas ya había sido advertido por especialistas. La extracción de naranjas quedó en el centro de la polémica no solo por el impacto en el arbolado urbano, sino también por las consecuencias visibles en la vía pública. El presidente de la Sociedad Amigos del Árbol, Pedro Buiatti, había manifestado que la recolección semejaba más una poda que una cosecha, debido a la cantidad de restos de frutas, de hojas y de ramas que quedaron dispersos por donde se ejecutó la tarea.

Además del estado de las veredas, los vecinos cuestionaron los horarios en que se realizaron las tareas, mayormente durante la noche y la madrugada, lo que generó ruidos y malestar. En ese contexto, Buiatti también había pedido suspender las intervenciones hasta que se definan criterios claros para su ejecución y ofreció la colaboración de la entidad para ordenar el proceso.

La respuesta oficial

Tras los cuestionamientos de especialistas por la forma en que se realizó la extracción de naranjas, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán salió a responder y aseguró que los trabajos se realizan bajo criterios técnicos y sin afectar la salud de los árboles.

Desde el Ejecutivo municipal señalaron que la cosecha de naranjas agrias en el arbolado urbano está a cargo de personal con experiencia en la actividad citrícola. “Se trata de trabajadores que se desempeñan habitualmente en los campos tucumanos dedicados a la producción de cítricos, lo que garantiza la correcta ejecución de las tareas”, indicaron a LA GACETA.

En ese sentido, explicaron que la intervención fue previamente planificada y que la recolección se realiza en una etapa en la que el fruto aún no alcanzó su madurez completa. Según detallaron, esta decisión busca evitar la caída de las naranjas en la vía pública, lo que podría generar inconvenientes tanto para peatones como para la circulación vehicular.

Respecto de las imágenes que circularon, de ramas y de hojas sobre veredas y sobre calles, desde la Municipalidad aclararon que el desprendimiento observado forma parte del proceso y no implica un daño estructural para los ejemplares.

“Puede registrarse la caída de hojas y ramas de menor porte, pero eso no afecta la integridad de los árboles”, sostuvieron.

Otro de los puntos cuestionados por los vecinos fue el horario de los trabajos. Sobre esto, las autoridades justificaron que las tareas se desarrollan durante la noche debido a la alta densidad de naranjos en el casco céntrico. Según explicaron, realizarlas durante el día implicaría interrumpir el tránsito durante tiempos prolongados, lo que impactaría en la actividad comercial y en la circulación diaria.

Finalmente, indicaron que el operativo se ejecuta de manera organizada, con cortes parciales e intermitentes en franjas horarias de bajo impacto, priorizando la seguridad y el orden en el espacio público.