La Conmebol parece decidida a patear el tablero del calendario regional con la instauración de una nueva competición. Esta nueva propuesta, que se presentará formalmente durante el 82° Congreso de la entidad en Ecuador, nace bajo la clara influencia de la UEFA Conference League. El torneo está proyectado para iniciar sus acciones en febrero o marzo de 2027 y contaría con la participación de 32 equipos. El dato más disruptivo de la reglamentación que se analiza es la exclusión de los clubes de Brasil, una medida diseñada específicamente para equilibrar la balanza y permitir que instituciones de otras asociaciones nacionales tengan mayores posibilidades de alcanzar instancias finales y obtener rodaje internacional.

El incentivo económico no es menor, ya que se estima que el campeón podría alzarse con una bolsa de 10 millones de dólares, una cifra que transformaría radicalmente la economía de los clubes de mediana envergadura en el continente. Al jugarse en paralelo a la Copa Libertadores y la Sudamericana, el objetivo central de Alejandro Domínguez y su equipo directivo es ampliar la base competitiva del fútbol sudamericano, generando una vitrina para talentos y mercados que hoy quedan relegados por el abrumador dominio presupuestario de los equipos del país pentacampeón.

El horizonte de la Copa América 2028

Mientras los clubes miran de reojo el nuevo torneo, las selecciones nacionales también recibieron novedades respecto a la sede de la Copa América 2028. Aunque los Juegos Olímpicos de Los Ángeles se desarrollarán en julio de ese mismo año, Estados Unidos pica en punta para repetir la organización del evento, aprovechando la infraestructura del este del país para no interferir con la logística olímpica. Sin embargo, Argentina surge como una alternativa de peso en los pasillos de la Conmebol. La intención de la AFA sería proponer un abanico de sedes federales que incluiría estadios en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Mendoza y Santiago del Estero, entre otros puntos del país.

Esta posible candidatura argentina no se descarta como un ensayo general para la región. La idea de una organización conjunta con Uruguay y Paraguay sigue vigente, especialmente como parte de la preparación logística y política necesaria para la fase de grupos del Mundial 2030. Con estos movimientos, el ente rector busca consolidar a Sudamérica como un epicentro constante de eventos de élite.