La Fórmula 1 volverá a rugir en Buenos Aires, aunque sea por un día. Y lo hará con un protagonista central: Franco Colapinto, quien encabezará el road show que se realizará el próximo domingo 26 de abril en las calles de Palermo, en un evento que marcará el regreso de la máxima categoría a la ciudad después de 14 años.
La jornada tendrá un cronograma cargado y pensado como un espectáculo integral. Desde las 8.30, el público podrá ingresar a los sectores habilitados para comenzar a vivir una experiencia que combinará automovilismo, música y entretenimiento.
La acción fuerte en pista comenzará a las 12.45, cuando Colapinto dé su primera vuelta a bordo de un Lotus E20 con motor Renault V8, decorado con los colores de Alpine. Más tarde, a las 14.30, llegará uno de los momentos más simbólicos: el argentino manejará la histórica “Flecha de Plata”, el monoplaza que utilizó Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón del mundo y máxima leyenda del automovilismo nacional.
El cierre será a las 15.55, con una última recorrida de Colapinto en un bus descapotable para saludar a los fanáticos, en una postal que promete reunir a miles de personas.
El circuito estará montado sobre la Avenida Libertador, entre Bullrich y Casares, con un trazado que también incluirá sectores de Avenida Sarmiento. El corazón del evento se ubicará entre Libertador y Sinclair hasta Casares y Ugarteche, en pleno Palermo, una zona que se transformará en un circuito urbano por un día.
Para el público, la experiencia estará pensada más allá de la pista. Habrá DJs en vivo, entrevistas y pantallas gigantes distribuidas en puntos estratégicos para seguir la acción desde distintos ángulos. Entre las ubicaciones destacadas se encuentran Libertador y Casares, Libertador y Cavia, Figueroa Alcorta y Sarmiento (en las inmediaciones del Planetario), además de otros sectores como Sarmiento y Colombia o Bullrich y Cerviño.
El evento no solo representa un espectáculo, sino también un hito: Colapinto se convertirá en el primer argentino en manejar un monoplaza de Fórmula 1 en las calles porteñas, un hecho simbólico que vuelve a conectar al país con la élite del automovilismo mundial.
Así, Buenos Aires volverá a sentir el sonido de la Fórmula 1. Y esta vez, con un piloto argentino como bandera.