El camino hacia la organización del Mundial de Rugby 2035 comienza a despejarse y deja una señal alentadora para Argentina. Arabia Saudita, uno de los candidatos con mayor poder económico, se bajaría de la carrera por la sede, lo que modifica el escenario y potencia las aspiraciones de la propuesta sudamericana.
Según distintos informes, el país de Medio Oriente habría desistido de su postulación por una cuestión central: la priorización de inversiones. En su agenda económica actual, Arabia Saudita decidió enfocar sus recursos en proyectos considerados más rentables, como la Copa Mundial de la FIFA 2034 y el desarrollo del circuito de Fórmula 1 en Riad. A esto se suma un contexto regional marcado por tensiones bélicas que generan incertidumbre financiera.
La baja también deja sin efecto la posibilidad de una candidatura conjunta junto a Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, una alternativa que había sido mencionada en los primeros movimientos del proceso.
Con este nuevo panorama, Argentina aparece mejor posicionada. La propuesta sudamericana, que podría incluir a Brasil, Chile y Uruguay como sedes compartidas, gana terreno en una competencia que ahora tiene menos actores con respaldo económico fuerte.
De cara a 2035, los principales competidores que siguen en carrera son España -que evalúa una candidatura conjunta con Portugal e Italia- y Japón, que se presentaría de manera individual tras haber organizado el torneo en 2019.
El proceso de licitación, impulsado por World Rugby, comenzó en octubre de 2025 y tendrá su etapa decisiva en 2026, cuando se cierren las postulaciones. En ese contexto, cada movimiento resulta clave para definir el mapa final.
Para Argentina, la posible salida de Arabia Saudita representa una oportunidad concreta. No solo por la reducción de competencia, sino porque revaloriza una propuesta que busca llevar nuevamente el Mundial a una región con tradición, pasión y crecimiento sostenido en el rugby.