Callecitas pequeñas sortean las imponentes elevaciones que empequeñecen todo lo que yace más abajo. Caspalá es un pequeño pueblo que guarda el encanto de la inmensidad de la naturaleza, del contraste entre casas y colosos pero, sobre todo, de una sociedad local que respeta y celebra su tradición, invitando a quienes visitan a sumergirse en los modos de vida, rutinas y arte de uno de los poblados más bellos del mundo.

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En el año 2021, la iniciativa Best Tourism Villages de la ONU nombró a Caspalá, una localidad a 200 kilómetros de la capital de Jujuy, uno de los asentamientos rurales más hermosos y sostenibles del planeta. En esta comunidad, los valores son abrazados con orgullo y la singularidad de su patrimonio cultural, geográfico e ideológico son promocionados como un paquete integral, donde la belleza del lugar no puede disfrutarse si no es sumergiéndose en la cotidianeidad de cada poblador.

Ubicado en el departamento de Valle Grande, entre Cerros Rojizos y a más de 3000 metros de altura, Caspalá es la puerta a un colectivo lleno de historias para contar. Sus pobladores, comprometidos con el turismo, se encargan de promover sus creencias, conocimientos, productos y estilos de existencia que permiten a los visitantes inmiscuirse y llevarse un recuerdo valioso de este lugar. Los abrazos, besos y risas característicos de la calidez de su gente se combinan con los locros, los alfajores y los colores que imprimen a esta enclave argentina.

Sabores y una tradición que se toca y se siente

Caminar por sus callecitas es encontrarse con el "alma" del norte en cada esquina. Las artesanías locales funcionan como amuletos que cristalizan el espíritu de la comunidad: desde telas teñidas naturalmente hasta prendas tejidas con técnicas ancestrales. Este "mix" de texturas convive con un arcoíris textil que compite en intensidad con las tonalidades rojizas de los cerros circundantes, creando una experiencia visual que es, en palabras de los viajeros, un espectáculo sensorial.

La gastronomía es, sin duda, otro de los grandes pilares que seducen a los visitantes. Caspalá es cuna de recetas que pasan de generación en generación; allí, el locro, los tamales y las empanadas conservan el auténtico sabor de lo casero. Cada plato es una invitación a conocer la historia de sus 300 habitantes, quienes reciben a los turistas con la sencillez y el afecto que caracteriza al interior argentino.

Para aquellos aventureros que buscan algo más que una postal, Caspalá se presenta como un destino estratégico. Es un punto clave para emprender travesías inolvidables, como el histórico Camino del Inca o la imponente Serranía de Hornocal. El pueblo no es solo un destino de paso, sino un refugio donde el tiempo parece detenerse y la naturaleza invita a una conexión profunda.