Ante la seguidilla de amenazas de tiroteos en establecimientos educativos de Tucumán, el municipio de Yerba Buena desplegó un conjunto de medidas preventivas y de acompañamiento destinadas a reforzar la seguridad y la contención en las escuelas. Así lo explicó a LA GACETA la directora de Educación, Victoria Desjardins, quien además aportó una mirada profunda sobre las causas sociales que atraviesan a los adolescentes.

“Lo primero que hicimos fue ponernos a disposición de todas las instituciones educativas de la ciudad, tanto públicas como privadas, para acompañarlas en lo que necesiten”, señaló. Según precisó, el municipio estableció un canal directo para que las escuelas puedan reportar cualquier situación sospechosa o requerir asistencia, ya sea desde el área social o de seguridad.

En esa línea, esta semana se reforzó la comunicación institucional con el envío de un nuevo listado de contactos de emergencia. “Volvimos a mandar un comunicado con los números de ‘Ojos en Alerta’, la Guardia Urbana Municipal y la Secretaría de Seguridad Ciudadana, para que puedan contactarse de manera inmediata”. Además, indicó que agentes de la GUM están realizando recorridos en las inmediaciones de los establecimientos educativos.

Desjardins remarcó que, hasta el momento, Yerba Buena no registra amenazas concretas como las detectadas en San Miguel de Tucumán, aunque destacó la respuesta de la comunidad educativa. “Los colegios agradecen el acompañamiento y saben que cuentan con nosotros. Ojalá no tengamos que intervenir por situaciones de este tipo”.

Sin embargo, la funcionaria advirtió que el problema excede lo coyuntural y se vincula con una realidad más compleja que se vive dentro de las aulas. Desde su experiencia como docente de secundaria, aseguró que existe una fuerte sensación de desamparo entre los jóvenes. “Estamos frente a una generación de chicos muy solos, a la deriva. Coincido con que muchos están pidiendo auxilio”.

Pintadas en los baños de los establecimientos tucumanos. FOTO ENVIADA POR UN LECTOR

En ese sentido, describió que la hiperconectividad y el consumo constante de redes sociales generan altos niveles de frustración. “Ven modelos ideales que no pueden alcanzar y eso los frustra. Además, hay una gran dificultad para comunicarse: les cuesta poner en palabras lo que sienten”, sostuvo. Para Desjardins, algunos de estos episodios también pueden explicarse como parte de una lógica de viralización o de “sumarse a un reto”, aunque explicó que detrás de eso hay una necesidad de atención: “Hay un ‘necesito que me miren’ muy fuerte”.

La directora también fue crítica con el rol de las familias y consideró que allí se encuentra uno de los principales desafíos. “El eslabón más complejo del sistema educativo es el de los padres. Si no hay acompañamiento ni comprensión de la gravedad del momento, no vamos a llegar a ninguna parte”, advirtió. Según explicó, en el nivel secundario es frecuente la ausencia de los adultos ante convocatorias escolares, lo que agrava la situación. “Los chicos están abandonadísimos entre los 13 y los 18 años”.

En paralelo, se refirió al debate sobre las sanciones frente a este tipo de hechos. Si bien reconoció que algunas medidas pueden parecer excesivas, consideró necesario recuperar la noción de límites. “No puede ser que se despliegue todo un operativo por un ‘chiste’ y que la consecuencia sea solo una charla. Tiene que haber una sanción”, planteó.

Sostuvo, además, que el sistema educativo viene de “años de mucha laxitud” y que es necesario devolverle autoridad a la escuela. “Hay que volver a establecer reglas claras. Toda acción tiene una consecuencia. Si no, cada vez se atreven más”, afirmó. Entre las posibles herramientas, mencionó sanciones institucionales, expulsiones en casos graves o incluso multas económicas a las familias responsables.

Finalmente, insistió en que la solución no pasa únicamente por medidas punitivas, sino por un abordaje integral que incluya a todos los actores. “La educación empieza en la casa. Tenemos que dejar de trasladar toda la responsabilidad a la escuela y preguntarnos qué herramientas les estamos dando a los chicos desde sus hogares”, concluyó.