El empate 1-1 entre Independiente y Boca dejó mucho más que un resultado. Tras el partido, el presidente del “Rojo”, Néstor Grindetti, expresó un fuerte malestar y cargó con dureza contra el arbitraje de Andrés Merlos, poniendo el foco en el penal sancionado a favor del equipo local.

“No puedo decir que fue un buen arbitraje porque creo que claramente nos perjudicaron”, disparó Grindetti, visiblemente molesto por la decisión que permitió a Boca alcanzar el empate en un momento clave del encuentro, justo antes del entretiempo. Sin rodeos, reforzó su postura: “Fuimos perjudicados”.

La jugada en cuestión fue la infracción cobrada tras un contacto de Sebastián Valdez sobre Alan Velasco, una acción que generó polémica desde el primer momento. El dirigente no solo cuestionó el fallo, sino también la intervención del VAR. “Ni nosotros vimos que fuera penal, ni el árbitro vio que fuera penal”, aseguró, y apuntó incluso a la ubicación desde donde se revisó la jugada.

En ese sentido, dejó una frase que alimentó la controversia: “Boca le da a los visitantes un palco que está perfectamente ubicado para esto y el árbitro también estaba ahí”. Además, reveló lo que, según él, el propio Merlos decía mientras se dirigía a analizar la acción en la pantalla: “Fue a la pelota”.

El clima de tensión no se limitó a las declaraciones. Durante el partido, el entrenador de Independiente, Gustavo Quinteros, fue expulsado por sus protestas ante la misma decisión, reflejando el enojo generalizado dentro del banco visitante.

Más allá del análisis puntual del encuentro, Grindetti también aprovechó el momento para proyectarse en lo institucional. “Quiero seguir siendo presidente”, afirmó, confirmando su intención de presentarse en las próximas elecciones del club.

Así, lo que debía ser un punto en la tabla terminó convertido en un nuevo foco de polémica. Independiente se fue con bronca de La Bombonera, no solo por el resultado, sino por la sensación de que, una vez más, el arbitraje terminó siendo protagonista.