Francisco Cerúndolo volvió a destacarse en el circuito ATP, pero esta vez no solo por su rendimiento deportivo. En su debut en el ATP de Múnich, el argentino protagonizó un gesto de fair play que se llevó todos los aplausos y marcó el tono de una jornada especial.

El episodio ocurrió en el segundo set del partido ante Sumit Nagal. Con el marcador a su favor -ya había ganado el primero por 6-2 y estaba 2-0 arriba en el segundo-, un juez de línea sancionó como “out” un primer saque de su rival. Sin embargo, lejos de aprovechar la situación, Cerúndolo se acercó a revisar la marca y le indicó al umpire que la pelota había sido buena.

La tecnología terminó confirmando lo que el argentino había señalado, lo que permitió que Nagal repitiera su servicio. La reacción del público no tardó en llegar: ovación cerrada y reconocimiento generalizado para un gesto que no es tan habitual en un contexto de alta competencia.

Más allá de ese momento, Cerúndolo mostró un nivel sólido durante todo el encuentro y cerró el triunfo con autoridad: doble 6-2 para avanzar sin sobresaltos a los octavos de final.

En la próxima instancia se medirá ante Botic van de Zandschulp, un rival al que ya enfrentó en dos ocasiones durante 2025 y al que logró vencer en ambas, lo que le da un antecedente favorable.

Actualmente ubicado en el puesto 19 del ranking, Cerúndolo se mantiene como el mejor argentino del circuito, liderando una camada que también integran Tomás Etcheverry, Mariano Navone y Sebastián Báez.

En Múnich, ganó con autoridad. Pero, sobre todo, dejó una imagen que trasciende el resultado: la de un jugador que eligió la honestidad incluso cuando no lo favorecía.